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“Debería exigirse de forma urgente una moratoria de cinco años en las medidas adoptadas en la UE” ASOPROVAC PRESENTA DEL ESTUDIO “ANÁLISIS DE LA ACTUAL ESTRATEGIA EUROPEA EN MATERIA DE BIOCARBURANTES: OTRAS VERDADES INCÓMODAS”
• El principal elemento distorsionador y generador de especulación en el mercado de cereales ha sido el incremento programado de la demanda de biocarburantes. • Culpabilizar del alza de los precios al encarecimiento del petróleo o a prácticas contrarias a la competencia por parte del sector agroindustrial, es un burdo intento por eludir responsabilidades políticas. • Las 265.000 explotaciones ganaderas actuales consumen el 60% de la producción de cereales en España. El cese de su actividad unido a la aparición de biocarburantes de 2º generación pondría en jaque al sector cerealístico. • El fenómeno inflacionario en España esta creando una crisis de rentabilidad en las explotaciones ganaderas, obligando a muchas al abandono productivo. Si este fenómeno continúa intensificándose la disminución de la oferta interior presionaría los precios al consumo al alza. |
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Madrid 26 de noviembre de 2007.- La Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne (ASOPROVAC) ha promovido y financiado el estudio independiente “Análisis de la actual estrategia europea en materia de biocarburantes: Otras verdades incómodas”, realizado por Carlos Tio Saralegui, catedrático de Economía Agraria de la Universidad Politécnica de Madrid.
Según se desprende del estudio es evidente que no estamos ante un problema meramente energético, si no ante una situación en la que se ven comprometidos intereses sociales, económicos y medioambientales muy notables, por lo que se hace necesaria la demanda urgente de una moratoria que aplace durante cinco años las medidas adoptadas por la UE.
El elevado precio actual de los cereales, según las estimaciones de diversas agencias y organismos internacionales, se mantendrá durante la próxima década. La entrada de fondos de inversión y pensiones en el mercado de las materias primas agrícolas, ha añadido un elemento especulativo a la evolución de precios. Se trata, en definitiva, de un cambio estructural en el mercado mundial, independientemente de que la UE y España hayan producido este año una escasa cantidad de biocarburantes.
A juicio de Carlos Tio, autor del estudio, “resulta inexplicable que habiéndose doblado el precio de los cereales y con aumentos sustanciales en semillas oleaginosas y sus aceites, las autoridades económicas atribuyan reiteradamente el alza de los precios al incremento del petróleo o a prácticas contrarias a la competencia por parte del sector agroindustrial”. “Sin duda -continua-, se trata de un intento por eludir la responsabilidad propia derivada de la adopción de una política que no fue adecuadamente evaluada en su momento”.
Además, según se pone de manifiesto, el incremento del precio de los alimentos no va a ser un fenómeno coyuntural y elevará el coste de la vida de modo estable, lo refleje o no el índice de precios al consumo. En España no disponemos de potencial productivo agrario para satisfacer simultáneamente las demandas agroenergéticas y alimentaria y, por lo tanto, quedaremos a expensas de los precios europeos y mundiales.
El fenómeno inflacionario en España esta creando una crisis de rentabilidad en muchas explotaciones ganaderas, obligándolas al abandono productivo. Si este fenómeno continua intensificándose, el sector ganadero se mostrará incapaz de trasladar el incremento de costes hacia delante, elevando los precios de venta de sus productos, la inflación se generaría por disminución de la oferta ganadera interior que, de igual modo, presionaría los precios al consumo al alza. Las nuevas importaciones (carnes y otros productos elaborados) se efectuarían también a precios más elevados por tratarse de un fenómeno internacional.
El autor vaticina, el final de la bonanza de precios para el sector cerealístico, con la llegada de los biocarburantes de segunda generación que utilizan otras materias primas. “Entonces será demasiado tarde –afirma- para recuperar a su principal y más seguro cliente, las 265.000 explotaciones ganaderas que consumen actualmente entre el 50 y el 60% de los cereales en España”.
Finalmente, los supuestos efectos saludables de carácter medioambiental y contra el cambio climático que justificaron en su momento la adopción de esta política de promoción de biocarburantes, están siendo ahora ampliamente cuestionados por voces más que autorizas. En definitiva, como consecuencia de la estrategia comunitaria en materia de biocarburantes, a la persistencia de los problemas relacionados con el cambio climático, se suman ahora otros problemas de enorme gravedad en el ámbito social y económico. |