PROLEC EXIGE LA PRESENCIA DE UN VETERINARIO OFICIAL EN CADA CENTRAL O PRIMER COMPRADOR

 

La Federación Española de Empresarios Productores de Leche (PROLEC) ha presentado ante el ministro de Agricultura y varios consejeros autonómicos una batería de propuestas que terminarían con los problemas del sector lácteo en España

La Federación Española de Empresarios Productores de Leche (PROLEC) ha publicado en el último número de su revista, LACTualidad (abril 2003), una batería de soluciones que terminarían con los problemas del sector productor de leche en España. En este sentido, PROLEC exige, entre otras medidas, la presencia de un veterinario oficial o de una persona de cualificación similar en cada central o primer comprador para que controle la entrada de todas las cubas de leche y precinte o decomise las que incumplan la normativa higiénico-sanitaria (RD 1679/94) así como las que provienen de la producción fuera de cuota. Para el director general de PROLEC, Carlos Gil, "esta medida complementaría a la autoridad competente que ya existe en la actualidad pero que no cumple con su cometido". Gil añade que "otra de las posibilidades que se barajan es la de unificar estas competencias en una misma figura y un equipo de supervisión e inspección que pueda actuar en todas las comunidades autónomas"

No engañar al consumidor

Las medidas presentadas por PROLEC pretenden "defender los legítimos derechos e intereses de los productores de leche y terminar con los posibles fraudes al consumidor", según afirma su director general. Gil argumenta que "una mayor rigidez en el control de la leche supondría terminar con las prácticas engañosas de la industria como la utilización de lactosueros, permeatos, excesos de agua y de leche en polvo o, incluso, la conversión directa de leche en polvo a leche líquida".

Asimismo, el director general de PROLEC afirma que "dos de los problemas más graves del sector son el incumplimiento de las cuotas lácteas y de la normativa higiénico-sanitaria". Según Gil, la primera "supone una competencia desleal para los ganaderos que sí producen dentro de cuota" y, la segunda, "un presunto fraude sanitario al consumidor, que desconoce la problemática de la producción de leche, lo que se traduce en una continuada caída de los precios que percibe el productor, aunque el consumidor no vea reflejados esos descensos de precios en la cesta de la compra".