UNA CUESTIÓN TRASCENDENTE

“PRIMERO, LO PRIMERO” Y LO PRIMERO ES COMER


La producción de alimentos es una cuestión trascendente y por esto es preciso impulsar la agricultura viable y competitiva. Es pues una urgente necesidad dar la máxima prioridad a esta actividad, y ya vamos con mucho retraso.

 

Para ello es imprescindible partir de una filosofía sencilla, de fácil comprensión, como sencilla es la causa del déficit alimentario; la demanda supera la oferta o el consumo aumenta más que la producción. No hacen falta matices ni tan siquiera causas o excusas que hacen que el árbol no permita ver el bosque (Bioetanol, intermediarios, industria o fondos de inversión) todos ellos solo son elementos que se derivan de una situación principal, faltan materias primas vinculadas a la alimentación.

 

Resulta obvio pues afirmar que este problema solo se resuelve con una agricultura potente, eficaz, dedicada a lo suyo, producir, y de esta premisa se constata que la agricultura no es una actividad “folklórica” y residual sino que es fundamental para el equilibrio económico de las naciones.

 

Preocuparse del cambio climático, del medio ambiente o de las emisiones de CO2 , es bueno y positivo. Los científicos y los técnicos deben estudiar todo aquello que pueda perjudicar a las personas que habitan la tierra, y que propongan medidas reales y realistas para paliarlo.

 

Pero para el hoy y ahora es imprescindible que los gobiernos se preocupen de garantizar la alimentación de las personas. La UE debe reconocer que sus previsiones han sido superadas y hay que dar un giro a la PAC a fin de poder cumplir con el principal objetivo de la misma. Producir alimentos a precios razonables y con una garantía en el suministro (Artículo 33 del Tratado de Roma).

 

Primero, lo primero, y dedicar esfuerzos a la consecución del objetivo alimentario es básico.

 

Para poder conseguir que la producción agraria consiga objetivos de suministros suficientes y constantes, tenemos que darle la dimensión adecuada y ésta es básicamente económica.

 

Añadir adjetivos a la agricultura es restarle la capacidad necesaria para ser viable y competitiva. “Agricultura sostenible, medioambientalmente correcta, de calidad, ecológica, artesanal, tradicional”,  son vocablos que encierran una clara voluntad de no reconocer el fracaso de unas políticas agrarias propias de países ricos con mentalidad colonialista (que produzcan otros).

 

Todos los adjetivos mencionados han sido siempre respetados y tenidos en cuenta por la agricultura. No era el fin de la misma, pero sí unas consecuencias colaterales positivas de la actividad agraria (paisaje, medio ambiente cuidado, sumidero de CO2 , de calidad y segura).

 

Cambiar el sentido y el objetivo de la agricultura ha sido y es el error de las políticas agrarias y de los gobiernos que la han impulsado; el resultado final es escasez de alimentos.

 

Es pues, la cuestión trascendente, la de recuperar la función primera de la agricultura que es la de producir alimentos por razones de seguridad en el mundo. Nada es tan peligroso, en economía, como que los alimentos escaseen, los precios se disparen y las personas tengan dificultades para alimentarse correctamente. Por primera vez, en economía, se cumple la máxima de “Primero, lo Primero” y lo primero es comer y para ello hay que producir y quien produce son las empresas agrícolas  y en este menester es a lo que debemos dedicarnos. Las personas, el medio ambiente, el cambio climático, el agua y la biodiversidad, nos lo agradecerán.

 

Baldiri Ros Prat, Presidente de l’Institut Agrícola.

 

Barcelona, noviembre de 2007