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En una jornada sobre el sector lácteo
español, recordando unas imágenes que habían aparecido recientemente en
televisión, se le comparaba con un crucero al que al estropearse los
motores había quedado a la deriva y casi naufraga ante una pequeña
tormenta. Analizando la situación en que se encuentra actualmente el
sector da la impresión de que atraviesa una fuerte tempestad y que
continúa sin rumbo.
- Estado de la mar: En las
gráficas que representan la evolución de la mayor parte de índices
relacionados con el sector lácteo, (precio de cereales y soja, precio
de los productos lácteos industriales, precio de la leche al consumidor,
producción de leche en algunos países) se han registrado fuertes
oscilaciones que pueden calificarse de auténticos maremotos o
galernas (últimamente se habla mucho de tsunamis). Algunas
de estas olas han tenido una subida y su consiguiente bajada, sin
embargo ha habido otras que, tras la fase de ascenso, se han quedado a un
nivel muy superior al inicial. El mercado lácteo continúa revuelto
y en el horizonte se vislumbran negros nubarrones en forma
de final del sistema de cuotas lácteas, que vaticinan nuevos
temporales.
- Tripulación: Dentro del barco
se encuentran las filas de remeros de babor y estribor,
papel que se asigna a ganaderos e industrias lácteas. La función de
manejar las velas, la otra forma de impulsar la nave, se
reserva para las cadenas de distribución comercial. La tarea de
piloto, queda para las administraciones: europea, nacional y
autonómica, que manejan el timón en un sector altamente regulado.
-
Remeros de
babor: Los ganaderos, se
encuentran representados por, al menos, seis organizaciones. Tres son
sindicatos agrarios nacionales, que a nivel interno están poco
coordinados, con intereses contrapuestos en distintas autonomías y que
prácticamente no se comunican entre sí. Existen dos organizaciones
sectoriales, una de las cuales surgió de la escisión de la otra, cuya
representatividad no se reconoce por las tres primeras. Por último,
dentro de la confederación de cooperativas agrarias, existe una
sectorial de vacuno de leche, que tiene que integrar estructuras e
intereses muy distintos. Con esta situación resulta imposible
sincronizar el necesario golpe de remos, más aun cuando las pocas
fuerzas existentes se desgastan frecuentemente en peleas internas. Tan
solo se ponen de acuerdo para defenderse de las bajadas de precios,
pero sin criterios ni estrategias comunes. Los ganaderos se
encuentran en una situación muy delicada, como pone de
evidencia el elevado número que se ha acogido al último plan de
abandono, a pesar del elevado precio de la leche y de las
indemnizaciones muy inferiores a ocasiones anteriores. La alta edad
de muchos ganaderos, la falta de relevo generacional, los
elevados costes de la alimentación o la reposición, las cada vez
mayores exigencias medioambientales, la presión urbanística
y la falta de perspectivas claras configuran un futuro en el que
muchos acabarán saltando por la borda.
-
Remeros de
estribor: La industria láctea
asentada en España se encuentra, en principio, mejor organizada. La
Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) agrupa y coordina a la
mayor parte de ellas, si bien la mejor sincronización se produce para
remar a la contra de los ganaderos, bajándoles el precio
de la leche, como ocurre ahora. Cuando desde cada lado del barco se
rema en sentido opuesto, el barco se pone a dar vueltas sobre sí mismo,
exponiéndose aun más al oleaje. Para el resto de temas las
industrias mantienen el ritmo en aspectos como promoción del
consumo o control de la calidad, mientra se lanzan golpes entre ellos
con contrapublicidad, o en las inevitables peleas por posicionamiento en
el mercado o contratos con la distribución. Estas diferencias se
acentúan en función de la orientación principal de cada empresa: marca
propia o marca blanca; tipo de productos que elabora: leche envasada,
derivados lácteos o productos industriales; así como por el origen de
sus principales accionistas: nacionales o extranjeros (franceses,
portugueses, suizos). Este último verano, ante una coyuntura de mercado
anómala, y para intentar garantizarse el suministro, perdieron los
nervios e hicieron que el precio de la leche al ganadero se disparase
en España. Las industrias repercutieron rápidamente la subida al
consumidor, aunque luego han tenido que retroceder, ante su reacción
de reorientar y reducir su consumo. El reciente debate electoral, que
afortunadamente ya ha terminado, ha convertido el precio de la leche en
una cuestión de estado, con lo que aun se ha revuelto más la mar.
-
Manejando las velas: La
comercialización de la leche envasada, producto al que se destina la
mayor parte de la producción española, se realiza fundamentalmente por
medio de supermercados e hipermercados, agrupados en grandes cadenas.
Han ido aumentando las ventas de las denominadas marcas blancas,
propiedad de las cadenas de distribución, que se utilizan para
mantener la leche en oferta permanente, como el cebo de un
anzuelo para pescar clientes. Esta estrategia había impedido
hasta ahora una mínima evolución del precio de la leche al consumidor,
reduciendo los márgenes de las envasadoras y estrangulado la retribución
de los ganaderos. No se ha aprovechado la fuerza del viento,
que ha supuesto el aumento del consumo y la buena imagen de la leche y
los productos lácteos, para dar aire al sector, sino que
se ha estado de forma permanente a punto de ahogarlo.
-
Piloto:
Los responsables de las distintas administraciones tienen una gran
responsabilidad en la travesía de un sector tan intervenido como
el lácteo. Con la ayuda de todos se consiguió cerrar la vía de
agua que suponía para el sector la producción de leche no
declarada. El Plan Lácteo del 2005, si bien fue una
notable ayuda para la reestructuración, también supuso un brusco
golpe de timón que modificó drásticamente un sistema de gestión de
cuotas que llevaba tiempo funcionando y aumentó la incertidumbre.
En determinados momentos, y en especial en algunas Comunidades
Autónomas, se ha perdido el rumbo utilizando electoralmente al
sector. En Galicia y Cataluña, las administraciones han creado
“Observatorios” de la leche que pudiesen servir de faro e
iluminar la ruta para evitar que el sector encalle.
Desde la Comisión Europea, el auténtico gran timonel de esta
navegación, se ha puesto proa al final del sistema de
cuotas lácteas. Con las cartas náuticas disponibles
(propuestas de la Comisión) y los partes de mar existentes
(estudios de simulación) parece que nos espera una travesía peligrosa
y que nos aproximamos a un banco de arrecifes con la mar
encrespada.
-
Rumbo:
Parece que en cualquier caso será el que se establezca desde la Unión
Europea, pues hace tiempo que el sector navega dentro de la flota.
A nivel español resulta imprescindible que los remeros sincronicen
sus movimientos. Las distintas organizaciones de ganaderos
tienen que poner el futuro del sector por encima de sus diferencias y
articular un sistema de representatividad y diálogo. Una vez
articulada la parte ganadera, y con una sola voz, debe
establecerse una dinámica de negociación y acuerdo con la industria
láctea, a través de FeNIL. Desde la administración española y
autonómica se debe apoyar y potenciar este diálogo, continuando la
estrategia iniciada de dotar la máxima transparencia al sector por
medio del control efectivo de todas las importaciones (calidad y
trazabilidad) y el cumplimiento de la normativa comercial de uso de
productos lácteos (regeneración de leche concentrada o en polvo). Los
atajos son siempre peligrosos, suelen acabar llevando a la nave a
estrellarse contra la costa. España
es deficitaria en leche, la situación de los años 2005 y
2006, con unos precios al ganadero entre un 8-10 % por encima de
Francia, nuestro principal suministrador, tiene una lógica de
mercado, pues el diferencial responde a los costes de transporte.
La evolución del precio al consumidor de esos años ha podido
retribuir a toda la cadena de valor: ganaderos, industrias y
distribución. La subida de los últimos meses del 2007 no la han
provocado los ganaderos, pero les ha resultado imprescindible para
cubrir las inversiones realizadas en su reestructuración y
compensar la subida de costes. Las industrias lácteas, tras
haberla repercutido a los consumidores, pretenden de forma unilateral,
aunque con la actual desestructuración de la representación de los
ganaderos difícilmente podría ser de otra manera, recuperar posiciones.
Se plantea una bajada del precio al ganadero español, incluso por
debajo del precio en Francia, cerca de los 40c€/litro en enero
y febrero, aprovechando la fuerte recuperación de la producción registrada
en el país vecino. Se recurre a importaciones por debajo del precio
francés y a prácticas comerciales irregulares que abaratan el
transporte, con leche concentrada y en polvo. Es una
necesidad/oportunidad de diálogo que no debe desaprovechase para
que los agentes del sector lácteo español se pongan de acuerdo en
capear el temporal, ya que si se fuerza la maquina puede darse
pronto la voz de: sálvese quien pueda.
Todos los eslabones que forman esta
cadena se necesitan mutuamente. Los ganaderos españoles deben tener
industrias cercanas que recojan y elaboren su leche. Las cadenas de
distribución demandan de forma continua productos seguros y de calidad que
ofrecer a sus clientes. Pero la cadena recibe tensión de las dos
partes, ya que el consumidor necesita y valora la leche y los productos
lácteos españoles que le ofrece la distribución comercial. Estos se
elaboran por una industria láctea asentada en España, que necesita que
exista una producción de leche próxima para suministrarse de forma
competitiva. Debemos ser conscientes de que estamos todos en el
mismo barco. |