LA TRAVESÍA DEL SECTOR LÁCTEO ESPAÑOL

José Mª Ocáriz Basarte


En una jornada sobre el sector lácteo español, recordando unas imágenes que habían aparecido recientemente en televisión, se le comparaba con un crucero al que al estropearse los motores había quedado a la deriva y casi naufraga ante una pequeña tormenta. Analizando la situación en que se encuentra actualmente el sector da la impresión de que  atraviesa una fuerte tempestad y que continúa sin rumbo.

 

- Estado de la mar: En las gráficas que representan la evolución de la mayor parte de índices relacionados con el sector lácteo, (precio de cereales y soja, precio de los productos lácteos industriales, precio de la leche al consumidor, producción de leche en algunos países) se han registrado fuertes oscilaciones que pueden calificarse de auténticos maremotos o galernas (últimamente se habla mucho de tsunamis). Algunas de estas olas han tenido una subida y su consiguiente bajada, sin embargo ha habido otras que, tras la fase de ascenso, se han quedado a un nivel muy superior al inicial. El mercado lácteo continúa revuelto y en el horizonte se vislumbran negros nubarrones en forma de final del sistema de cuotas lácteas, que vaticinan nuevos temporales.

 

- Tripulación: Dentro del barco se encuentran las filas de remeros de babor y estribor, papel que se asigna a ganaderos e industrias lácteas. La función de manejar las velas, la otra forma de impulsar la nave, se reserva para las cadenas de distribución comercial. La tarea de piloto, queda para las administraciones: europea, nacional y autonómica, que manejan el timón en un sector altamente regulado.

  • Remeros de babor: Los ganaderos, se encuentran representados por, al menos, seis organizaciones. Tres son sindicatos agrarios nacionales, que a nivel interno están poco coordinados, con intereses contrapuestos en distintas autonomías y que prácticamente no se comunican entre sí. Existen dos organizaciones sectoriales, una de las cuales surgió de la escisión de la otra, cuya representatividad no se reconoce por las tres primeras. Por último, dentro de la confederación de cooperativas agrarias, existe una sectorial de vacuno de leche, que tiene que integrar estructuras e intereses muy  distintos. Con esta situación resulta imposible sincronizar el necesario golpe de remos, más aun cuando las pocas fuerzas existentes se desgastan frecuentemente en peleas internas. Tan solo se ponen de acuerdo para defenderse de las bajadas de precios, pero sin criterios ni estrategias comunes. Los ganaderos se encuentran en una situación muy delicada, como pone de evidencia el elevado número que se ha acogido al último plan de abandono, a pesar del elevado precio de la leche y de las indemnizaciones muy inferiores a ocasiones anteriores. La alta edad de muchos ganaderos, la falta de relevo generacional, los elevados costes de la alimentación o la reposición, las cada vez mayores exigencias medioambientales, la presión urbanística y la falta de perspectivas claras configuran un futuro en el que muchos acabarán saltando por la borda.

 

  • Remeros de estribor: La industria láctea asentada en España se encuentra, en principio, mejor organizada. La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) agrupa y coordina a la mayor parte de ellas, si bien la mejor sincronización se produce para remar a la contra de los ganaderos, bajándoles el precio de la leche, como ocurre ahora. Cuando desde cada lado del barco se rema en sentido opuesto, el barco se pone a dar vueltas sobre sí mismo, exponiéndose aun más al oleaje. Para el resto de temas las industrias mantienen el ritmo en aspectos como promoción del consumo o control de la calidad, mientra se lanzan golpes entre ellos con contrapublicidad, o en las inevitables peleas por posicionamiento en el mercado o contratos con la distribución. Estas diferencias se acentúan en función de la orientación principal de cada empresa: marca propia o marca blanca; tipo de productos que elabora: leche envasada, derivados lácteos o productos industriales; así como por el origen de sus principales accionistas: nacionales o extranjeros (franceses, portugueses, suizos). Este último verano, ante una coyuntura de mercado anómala, y para intentar garantizarse el suministro, perdieron los nervios e hicieron que el precio de la leche al ganadero se disparase en España. Las industrias repercutieron rápidamente la subida al consumidor, aunque luego han tenido que retroceder, ante su reacción de reorientar y reducir su consumo. El reciente debate electoral, que afortunadamente  ya ha terminado, ha convertido el precio de la leche en una cuestión de estado, con lo que aun se ha revuelto más la mar.

 

  • Manejando las velas: La comercialización de la leche envasada, producto al que se destina la mayor parte de la producción española, se realiza fundamentalmente por medio de supermercados e hipermercados, agrupados en grandes cadenas. Han ido aumentando las ventas de las denominadas marcas blancas, propiedad de las cadenas de distribución, que se utilizan para mantener la leche en oferta permanente, como el cebo de un anzuelo para pescar clientes. Esta estrategia había impedido hasta ahora una mínima evolución del precio de la leche al consumidor, reduciendo los márgenes de las envasadoras y estrangulado la retribución de los ganaderos. No se ha aprovechado la fuerza del viento, que ha supuesto el  aumento del consumo y la buena imagen de la leche y los productos lácteos, para dar aire al sector, sino que se ha estado de forma permanente a punto de ahogarlo.

 

  • Piloto: Los responsables de las distintas administraciones tienen una gran responsabilidad en la travesía de un sector tan intervenido como el lácteo. Con la ayuda de todos se consiguió cerrar la vía de agua que suponía para el sector la producción de leche no declarada. El Plan Lácteo del 2005, si bien fue una notable ayuda para la reestructuración, también supuso un brusco golpe de timón que modificó drásticamente un sistema de gestión de cuotas que llevaba tiempo funcionando y aumentó la incertidumbre. En determinados momentos, y en especial en algunas Comunidades Autónomas, se ha perdido el rumbo utilizando electoralmente al sector. En Galicia y Cataluña, las administraciones han creado “Observatorios” de la leche que pudiesen  servir de faro e iluminar la ruta para evitar que el sector encalle. Desde la Comisión Europea, el auténtico gran timonel de esta navegación, se ha puesto proa al final del sistema de cuotas lácteas. Con las cartas náuticas disponibles (propuestas de la Comisión) y los partes de mar existentes (estudios de simulación) parece que nos espera una travesía peligrosa y que nos aproximamos a un banco de arrecifes con la mar encrespada.

 

- Rumbo: Parece que en cualquier caso será el que se establezca desde la Unión Europea, pues hace tiempo que el sector navega dentro de la flota. A nivel español resulta imprescindible que los remeros sincronicen sus movimientos. Las distintas organizaciones de ganaderos tienen que poner el futuro del sector por encima de sus diferencias y articular un sistema de representatividad y diálogo. Una vez articulada la parte ganadera, y con una sola voz, debe establecerse una dinámica de negociación y acuerdo con la industria láctea, a través de FeNIL. Desde la administración española y autonómica se debe apoyar y potenciar este diálogo, continuando la estrategia iniciada de dotar la máxima transparencia al sector por medio del control efectivo de todas las importaciones (calidad y trazabilidad) y el cumplimiento de la normativa comercial de uso de productos lácteos (regeneración de leche concentrada o en polvo). Los atajos son siempre peligrosos, suelen acabar llevando a la nave a estrellarse contra la costa. España es deficitaria en leche, la situación de los años 2005 y 2006, con unos precios al ganadero entre un 8-10 % por encima de Francia, nuestro principal suministrador, tiene una lógica de mercado, pues el diferencial responde a los costes de transporte. La evolución del precio al consumidor de esos años ha podido retribuir a toda la cadena de valor: ganaderos, industrias y distribución. La subida de los últimos meses del 2007 no la han provocado los ganaderos, pero les ha resultado imprescindible para cubrir las inversiones realizadas en su reestructuración y compensar la subida de costes. Las industrias lácteas, tras haberla repercutido a los consumidores, pretenden de forma unilateral, aunque con la actual desestructuración de la representación de los ganaderos difícilmente podría ser de otra manera, recuperar posiciones. Se plantea una bajada del precio al ganadero español, incluso por debajo del precio en Francia, cerca de los 40c€/litro en enero y febrero, aprovechando la fuerte recuperación de la producción registrada en el país vecino. Se recurre a importaciones por debajo del precio francés y a prácticas comerciales irregulares que abaratan el transporte, con leche concentrada y en polvo. Es una necesidad/oportunidad de diálogo que no debe desaprovechase para que los agentes del sector lácteo español se pongan de acuerdo en capear el temporal, ya que si se fuerza la maquina puede darse pronto la voz de: sálvese quien pueda.

 

Todos los eslabones que forman esta cadena se necesitan mutuamente. Los ganaderos españoles deben tener industrias cercanas que recojan y elaboren su leche. Las cadenas de distribución demandan de forma continua productos seguros y de calidad que ofrecer a sus clientes. Pero la cadena recibe tensión de las dos partes, ya que el consumidor necesita y valora la leche y los productos lácteos españoles que le ofrece la distribución comercial. Estos se elaboran por una industria láctea asentada en España, que necesita que exista una producción de leche próxima para suministrarse de forma competitiva. Debemos ser conscientes de que estamos todos en el mismo barco.