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CONSIDERACIONES DE CONAFE AL MAPA SOBRE EL PROYECTO DE REAL DECRETO DE APLICACION DEL REGIMEN DEL “PAGO UNICO” Consideraciones presentadas por CONAFE en octubre de este año respecto a éste y a otros regímenes de ayuda directa a la agricultura y a la ganadería aplicables a partir del 1 de enero de 2006
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Esta Confederación de Asociaciones que acoge, muy probablemente, después de los últimos abandonos de este año, el 35% de las ganaderías en activo, el 50% de las vacas productoras de leche y entre el 80- 85% de la cuota de producción de nuestro país, desea manifestarle la opinión sobre el Proyecto de Real Decreto sobre la aplicación del “régimen de pago único” y otros regímenes de ayuda directa a la agricultura y a la ganadería a parir del 1 de enero de 2006 y otros aspectos ligados íntimamente a los objetivos que se quieren conseguir mediante la aplicación del Real Decreto. MEDIDAS EMPRENDIDAS PARA LA MEJORA DE LA CALIDAD DE LA LECHE
El MAPA es consciente que los estímulos económicos que se han aportado al sector no han cumplido su objetivo, en un principio, a través de la normativa del Real Decreto 1679/1994 de 22 de julio, por el que se establecen las condiciones sanitarias aplicables a al producción de leche y comercialización de la leche cruda, leche tratada térmicamente y productos lácteos, y, en un segundo paso, dando un mayor protagonismo al asesoramiento a los ganaderos, mediante el Real Decreto 460/2002 de 24 de mayo, por el que se establecen ayudas a la financiación de acciones de asesoramiento para la mejora de la calidad de la leche producida y recogida en las explotaciones, cuyos parámetros de calidad y exigencias se establecen en el anterior Real Decreto.
Es lógico que, después de unos años de puesta en marcha de los programas implícitos en los dos Reales Decretos, de las sustantivas ayudas y de los pobres resultados obtenidos para la mejora de la calidad de la leche, nos hagamos las siguientes reflexiones:
1. La calidad del producto a quien principalmente importa es al productor. Éste es quien soporta los costes e inversiones en equipo, mejora de instalaciones, materiales, y separación de toda la leche no adecuada al consumo, lo que puede suponer una pérdida media del ¿3 %? de la producción? etc.
2. El asesoramiento de los compradores de leche hacia los ganaderos productores no parece ser la correa de transmisión más idónea, dado que son precisamente los compradores quienes fijan el pago del producto. Muchos de los procesos industriales no precisan una buena calidad de leche, ya que las células se reducen mucho por centrifugado y la carga bacteriológica se elimina por esterilización. Dar por sentado que a las industrias les interesa la calidad es una premisa ciertamente errónea, y además es constatable que las empresas han tirado por tierra buena parte de los esfuerzos en la mejora de la calidad, pagando primas por calidad que no existe a ciertos ganaderos y quizá imponiendo penalizaciones no justificadas a los “díscolos”. La calidad en manos de la industria es un factor de turbulencia en el sector (o al menos lo ha sido hasta fechas muy recientes) ¿Y la leche fuera de cuota, también lleva control de calidad o es fácil suponer que el ganadero destina a ese tanque leche que de otra forma tendría que tirar?
3. Otras organizaciones de asesoramiento no son habitualmente bien aceptadas por su desligamiento, en la mayoría de los casos, de los sistemas comprometidos de producción. No parecería prudente confiar en organizaciones de mejora de calidad nacidas al amparo de la existencia de líneas de subvención, sí en aquéllas que apostaban por el asesoramiento sobre la calidad antes de existir líneas de ayuda.
4. Nuestra opinión es que deben ser los ganaderos productores quienes soliciten y quienes perciban directamente las ayudas. Ellos buscarán el asesoramiento oportuno, bien a través de los servicios técnicos habitualmente contratados por ellos, o bien por los técnicos de las asociaciones representativas.
5. Las ayudas se han quedado en el camino y no han llegado al productor, en la mayor parte de los casos, ya que en otros no solo han llegado sino que el productor, a través de su organización, ha sido corresponsable en la financiación.
6. Abrir otra línea de ayudas para la calidad de la leche, existiendo las que se derivan por la aplicación de los Reales Decretos anteriormente expuestos, y con el agravante de unos resultados desconocidos, nos parece unas ayudas mal utilizadas, cuando, además, se debiera cumplir con los requisitos de sanidad y medioambientales como lo hacen la mayoría de los ganaderos que están en control lechero.
PAGO ADICIONAL A LA CALIDAD DE LA LECHE CRUDA (PROYECTO DE REAL DECRETO)
La aplicación facultativa del MAPA del artículo 69 del Reglamento 1782/2003 sobre la reforma de la PAC no viene en buen momento. A una situación aún desconocida de los beneficios que el Plan de Estructuración del sector productor lácteo pueda aportar a la viabilidad de las explotaciones ganaderas, más allá de lo que pueda repercutir en un corto plazo, el sector está inmerso en una crisis continuada agravada por el aumento de los costes de producción, motivado por las pérdidas de cosechas y reducción de los forrajes naturales, subida de los precios de los cereales y piensos para el ganado, sin olvidarnos de la repercusión del alto precio del petróleo en los medios de producción.
Entendemos que la medida tomada de reducción del 10% sobre las primas que constituyen el pago único, es una medida política, no consensuada con el sector productor, tan solo comunicada. No obstante nuestra Confederación no quiere adoptar una postura negativa; por el contrario, está interesada en aportar las sugerencias que puedan ser útiles para mejorar fehacientemente la calidad de la leche, de toda la leche o de la mayor cantidad posible. Consecuentemente no aceptamos que, en aras del aumento de la calidad de la leche, se fije el tope por ganadería hasta los 250.000 kg. Muy posiblemente la mayoría de estos ganaderos son quienes incumplen la normativa de calidad de los Reales Decretos, por lo que no se debería primar a quien incumple la ley a costa de quienes la cumplen. La prima debe dar opción a que todos los ganaderos puedan obtenerla en función de criterios de compromiso con acciones encaminadas a la mejora del producto y nunca por el tamaño de la explotación. Si de verdad somos conscientes de querer incrementar la credibilidad del consumidor hacia el producto, lo que constituye una regla básica en el sistema de economía de mercado, se deben desterrar criterios obsoletos de viabilidad de explotaciones, sobre todo de aquellos cuyos ingresos no las hace acreedoras de una renta digna en función del trabajo, y consecuentemente son empresas, al menos, de dudosa viabilidad.
Estamos en un sistema productivo, en el que las ganaderías, aun siendo familiares o acogidas a cualquier forma jurídica, necesitan mano de obra asalariada, con sus seguros sociales, lo que evidencia, y hay que aceptarlo como realidad, que el sistema productivo de la ganadería aporta su parte en la creación de empleo, estabilidad rural y riqueza del país. Esto debe hacernos reflexionar de que la tan manida competitividad utilizada por algunos políticos, como objetivo irrenunciable, es más alcanzable por quienes técnicamente pueden utilizar mejor los medios productivos. Debemos concienciarnos de que la empresa familiar, si tiene asalariados, es tan familiar como la monofamiliar con el aliciente de que con su esfuerzo colabora al sustento de más familias a poblar el medio rural. Sería bueno empezar en ciertos medios primarios a ser más progresistas desterrando conceptos obsoletos en otros medios.
Considera esta Confederación que en el caso de aplicarse la reducción del 10% y reinvertirla en ayudas para la calidad, éstas deberían ser regionalizadas, es decir, que no se sangre más a unas autonomías que a otras, sino no están basadas en objetivos de calidad conseguidas, previamente definidas y fácilmente verificables mediante las certificaciones oportunas, y no mediante “declaraciones de intenciones”, que, obligatoriamente, implicaría la puesta en marcha de costosos y complejos sistemas de auditoría.
De tal forma que el importe individual del pago adicional de la prima por calidad debe ser para el ganadero que cumpla con los objetivos de calidad establecidos y proporcional a la cuota de cada año, y el único límite al importe máximo lo debe marcar las limitaciones presupuestarias.
En el caso de que se establezcan otros criterios de asignación diferentes a la cuota, o que se establezcan límites máximos a los importes individuales a todas las explotaciones que cumplan con los objetivos de calidad establecidos se les debe garantizar el retorno de, al menos, el 50% de la cantidad retenida. El importe restante se distribuiría con un criterio de puntuación que combine la adhesión a los programas, con iniciativas de mejora de la actividad y comprobación de su avance (Control Lechero Oficial), con otros de carácter más social y engranados en el medio rural (como ATP y trabajadores asalariados dados de alta en la seguridad social). La distribución podría ser Control Lechero Oficial 2 puntos; por cada ATP 2 puntos; por cada trabajador 1 punto.
EL CONTROL LECHERO OFICIAL COMO ESTRUCTURA ÓPTIMA PARA LA MEJORA DE LA CALIDAD DE LA LECHE CRUDA
Hasta la fecha, y aun a pesar de que la estructura de Control Lechero oficial no se ha beneficiado de las ayudas a los programas de mejora de calidad de la leche cruda, es ésta estructura la que puede demostrar los avances en la calidad de la leche y una de las que cuentan con infraestructuras, métodos y programas para influir en la mejora de la calidad.
El Control Lechero es fuente de información sobre:
Recordemos que el Real Decreto de Control Lechero (368/2005 de 23 de abril de 2005) exige a las ganaderías participantes en los programas de control lechero que cumplan una serie de requisitos para poder incorporarse a dichos programas, como las de cumplimiento de las normas de erradicación de enfermedades. Por otra parte, las ganaderías incluidas en los mismos aportan gran cantidad de información de manejo y de situación higiénico-sanitaria de la misma, como son datos individualizados de las enfermedades de las vacas, mamitis, cojeras y demás, tal y como se muestra en el punto 2.1.8. del Anexo II del RD. También se recogen prácticas de rutina, según el punto 2.3.1.10. del anexo mencionado, donde se han de registrar toda aquella incidencia que pudiera afectar a la producción de toda la explotación, relacionados con el manejo de la misma (tratamientos zoosanitarios, cambios en la alimentación, en la estabulación, cortes en el fluido eléctrico, etc.). En determinadas CC.AA. la organización encargada de realizar el control lechero facilita al ganadero servicios de revisión de maquinaria de ordeño.
La analítica de las muestras individuales de cada vaca en cada control debe, al menos, realizarse para determinar la cantidad de grasa y proteína, así como, el recuento de células somáticas de cada animal. Algunas organizaciones autonómicas de Control Lechero, además, determinan extracto seco, contenido en urea y bacteriología.
En cuanto a calidad organoléptica, los datos de Control Lechero sirven para evaluar a los animales en cuanto a capacidad genética de producción de grasa y proteína y dichos valores genéticos proporcionan al ganadero información para seleccionar los reproductores genéticamente mejores en estos caracteres, lo que contribuye a mejorar la cabaña generación tras generación. Por otra parte, existen organizaciones de Control Lechero que, en función de la analítica en grasa, proteína y urea, recomiendan a los ganaderos una serie de cambios en la ración de los animales y en la genética utilizada en la ganadería, con el fin de mejorar los parámetros proteicos individuales de la leche.
El resultado en recuento de células somáticas de la muestra de un día de control de una vaca, que recibe el ganadero a los pocos días de haberse realizado el mismo, permite desechar la leche producida por un animal enfermo y evitar que se incorpore al tanque. Este parámetro permite, por tanto, señalar animales problemáticos y, en algunos casos, tomar las medidas oportunas para tratar a las vacas con mamitis. Por otra parte, estos datos individuales de recuento sirven para realizar las evaluaciones genéticas en cuanto a este carácter y, además, junto a otros caracteres morfológicos de las vacas, recogidos en el ámbito del Control Lechero y del libro genealógico, sirven para elaborar índices de salud de la ubre y seleccionar los animales de mayor resistencia a la mamitis.
Algunas organizaciones de Control Lechero extraen también muestras de tanque y, con esta analítica y la individual en recuento celular, proporcionan al ganadero la información de qué animales están contribuyendo en mayor medida a incrementar dicho parámetro en el tanque de la explotación. Las decisiones del ganadero respecto a animales individuales son las que permiten conseguir una calidad final óptima de la leche del tanque.
Hay que considerar que la base de datos nacional de Control Lechero es un banco de información enorme para poder realizar estudios acerca de la calidad de leche producida en las ganaderías en Control Lechero y, en muchos casos, los programas de asesoramiento de calidad de leche se han valido de dichos datos para incidir en los animales más conflictivos.
Finalmente, quisiéramos exponer la consistencia del Control Lechero oficial. En éste trabajan más de 500 personas entre controladores y técnicos, están inscritos 9.500 ganaderos de los aproximadamente 27.000 que quedan, los efectivos que están incluidos son 530.000 vacas mayores de 2 años, más otras 220.000 novillas a controlar cuando tengan su primer parto, y las ganaderías cuentan con una media de 56 reproductoras. La cuota teórica de los ganaderos en control está alrededor del 80% de la actual.
La estructura de Control Lechero es una organización estable en el tiempo y con proyección de futuro. Tiene una clara vocación de servicio al ganadero y su carácter mercantil no presenta ánimo de lucro, a pesar de lo cual se inspira en normas de funcionamiento empresarial donde la eficacia y rentabilidad de las actuaciones es una premisa fundamental, no en vano los ganaderos que la conforman soportan entre un 50 y un 90 % de sus presupuestos. Cumple por tanto y de forma sobrada todas las demandas de corresponsabilidad que las diferentes administraciones hacen al sector agrario.
Es en última instancia una organización independiente, ya que integra en su seno a ganaderos diversos en cuanto a estructura, tamaño, opción productiva y opiniones personales, coincidiendo todos ellos en la necesidad de la información técnica para hacer frente a las demandas del sector lechero. |