MARM, 5 de febrero de 2010.- El Consejo
de Ministros ha aprobado hoy un Acuerdo
para la cuarta ampliación económica del
presupuesto destinado a la adquisición
de vacunas frente a la lengua azul, por
importe, en esta ocasión, de 12.000.000
euros.
La nueva ampliación económica se une a
los 40 millones de euros autorizados por
el Consejo de Ministros en abril de 2008
para hacer frente al Plan de emergencia
de vacunación masiva contra la
enfermedad. Un segundo reparto de 10
millones fue aprobado en octubre de 2008
y una tercera ampliación de 16.300.000
de euros aprobada en marzo de 2009.
Tanto los presupuestos anteriores, como
la ampliación económica hoy aprobada
tienen también como objetivo el
mantenimiento de un banco de vacunas
contra los serotipos 1 y 8 del virus de
la lengua azul para su aplicación en la
cabaña ganadera de ovino y bovino de
todo el territorio peninsular.
Tras un silencio invernal, a finales de
julio, el serotipo 1 del virus de la
lengua azul reapareció en Portugal
próximo a la frontera con Galicia,
detectándose a las pocas semanas
circulación de dicho serotipo en Orense
y Pontevedra y posteriormente, en León,
Zamora, Salamanca, Extremadura, Madrid y
Toledo.
Por otro lado, en Argelia, Tunez y en
Marruecos existe en la actualidad
circulación del serotipo 1, lo cual pone
en serio riesgo el sur de la península
ibérica. También en Francia está
circulando este serotipo.
Con respecto al serotipo 8 del virus de
la Lengua Azul, Holanda e Italia han
notificado sus primeros focos.
Con este acuerdo aprobado en Consejo de
Ministros se podrá continuar la campaña
de vacunación emprendida en años
anteriores con el fin de mantener y
reforzar el estado inmunitario de los
animales frente a los serotipos 1 y 8
del virus de la Lengua azul y la
primovacunación de los animales jóvenes
de reposición,
Por último, recordar que la vacunación
se ha demostrado como el arma más eficaz
para el control y lucha contra la
enfermedad, tanto por permitir el
movimiento de los animales sensibles con
las adecuadas garantías sanitarias que
eviten la diseminación del virus, como
por evitar los síntomas clínicos y, por
lo tanto, las graves pérdidas económicas
directas que la enfermedad produce.