Diferentes objetivos, intereses compartidos: Enfoque global sobre las metas de selección en el ganado lechero
Artículo técnico publicado en la revista Frisona Española 274 (jul-ago 2026)
La mejora genética empieza en la granja
Cuando un ganadero registra una inseminación, participa en el control lechero, apunta enfermedades o recibe la visita del calificador, puede parecer que está aportando un dato más a una base nacional. En realidad, está contribuyendo a algo mucho más grande: a que la frisona española pueda compararse, aprender y avanzar dentro de un sistema internacional de mejora genética.
El reciente trabajo coordinado por Donagh Berry y colaboradores, publicado en JDS Communications bajo el título Different Goals, Common Ground: A Global Perspective on Dairy Breeding Objectives, compara los objetivos de selección de 21 países y 22 índices de mérito total en vacuno lechero Holstein. Entre ellos está España, representada por CONAFE y su Índice Combinado, el ICO.
El estudio analiza 49.450 toros Holstein nacidos desde el año 2000, con fiabilidades superiores al 70 %, y compara cómo se ordenan esos mismos toros según los distintos índices nacionales. La conclusión es sencilla, pero muy importante: no todos los países buscan exactamente la misma vaca. Cada programa de mejora refleja su sistema productivo, sus precios, sus costes, su mercado, sus prioridades sanitarias y sus retos ambientales. Y ahí es donde los datos de calidad marcan la diferencia.
España no está aislada: forma parte de una comparación global
El artículo muestra que los índices nacionales no son intercambiables al cien por cien. Las correlaciones entre índices de mérito total van de 0,24 a 0,87 (Tabla 1). Es decir, dos países pueden valorar de forma bastante distinta a un mismo toro si sus objetivos de selección no coinciden. Este es un tema habitual de discusión en el campo, no necesariamente apoyado en fundamentos técnicos.

España se sitúa dentro del grupo de países con sistemas de producción más comparables a los de estabulación o producción intensiva y presenta correlaciones altas con varios índices europeos e internacionales. En el análisis global, el ICO español muestra relaciones muy elevadas con países como Japón, Polonia, Países Bajos, Israel, Alemania o Bélgica. En los componentes de producción láctea, la coincidencia es todavía mayor: la correlación entre España y Japón, por ejemplo, alcanza 0,96, y también es muy alta con Italia, Israel, Polonia, Alemania y Países Bajos.
Esto no significa que España deba copiar a otros países. Significa algo mejor: que el programa español tiene suficiente entidad y coherencia para dialogar de tú a tú con otros sistemas de mejora. Para importar y exportar genética, interpretar pruebas internacionales o anticipar tendencias, necesitamos saber hasta qué punto nuestros objetivos coinciden con los de otros países. Ese conocimiento solo es posible si los datos nacionales son abundantes, fiables y comparables.
El valor del ICO y los IM€T depende de la calidad de la información
El ICO y los IM€T resumen mucha información: producción, tipo, funcionalidad, salud, longevidad, fertilidad y otros caracteres relevantes para la rentabilidad y sostenibilidad de las ganaderías. Pero ningún índice es mejor que otro, su calidad depende de que se adapte a la realidad de la granja y, por supuesto, de la calidad de los datos que lo alimentan.
Un dato mal identificado, incompleto o registrado tarde no es neutro. Puede reducir la fiabilidad de las evaluaciones, dificultar la detección de familias superiores y hacer que animales realmente valiosos queden peor estimados. Por el contrario, un dato bien tomado y bien conectado con genealogía, genómica, control lechero y salud aumenta la precisión de las valoraciones genéticas. Para el ganadero, esto se traduce en decisiones más seguras:
• elegir toros con más confianza,
• seleccionar novillas con mejor información,
• reducir el riesgo de problemas funcionales,
• orientar la reposición hacia vacas más rentables, sanas y duraderas y
• preparar la explotación para nuevos requisitos de sostenibilidad
La mejora genética es acumulativa y permanente. Cada generación recoge lo que se decidió en la anterior. Por eso, la calidad del dato de hoy condiciona la vaca que tendremos dentro de diez o quince años.
CONAFE aporta una perspectiva propia
Uno de los mensajes más relevantes del artículo de Berry es que los países difieren en la forma de construir sus índices. Algunos usan exclusivamente valores económicos, otros buscan ganancias genéticas deseadas y otros combinan ambos enfoques. España aparece dentro de este último grupo: una estrategia híbrida que permite mantener una base económica, pero también orientar el progreso hacia objetivos estratégicos de la raza.
Esta perspectiva encaja con el trabajo que CONAFE viene desarrollando en los últimos años. La base de datos nacional no sirve únicamente para calcular evaluaciones rutinarias. También permite investigar nuevos caracteres y preparar la mejora genética para los retos que ya están llegando.
Los trabajos recientes de CONAFE y sus colaboradores muestran bien esa evolución. En estudios sobre enfermedades metabólicas se han utilizado más de 831.000 controles lecheros oficiales y más de 28.000 lactaciones completas para estudiar el efecto de patologías como desplazamiento de abomaso, hipocalcemia, cetosis clínica y cetosis subclínica. En resiliencia, los datos de control lechero han permitido explorar la variabilidad de la producción a 305 días como posible indicador de robustez en vacas Holstein españolas. En sostenibilidad, CONAFE participa en trabajos sobre metano, eficiencia alimentaria, y nuevos índices económicos IM€T adaptados a distintos sistemas productivos.
Todo esto tiene un denominador común: sin datos de campo de calidad, estos avances no existen.
La nueva frontera: salud, eficiencia y sostenibilidad

El estudio internacional también señala hacia dónde se mueven los programas de mejora. Los países citan con frecuencia nuevos caracteres de salud, patas y pies, enfermedades específicas, metano, consumo de materia seca, eficiencia alimentaria, peso vivo, rumia o intervalos reproductivos.
La selección ya no se limita a producir más leche. La vaca del futuro tendrá que producir bien, pero también ser fértil, sana, longeva, eficiente, adaptable y con menor impacto ambiental. Para medir esos caracteres hacen falta datos nuevos, y muchas veces más difíciles de registrar que los litros de leche.
España ya está trabajando en esa dirección. La investigación sobre metano y eficiencia alimentaria busca que la mejora genética pueda contribuir a reducir emisiones sin perder competitividad. Si esos datos se conectan correctamente con genotipos, genealogías, producción y salud, pueden convertirse en herramientas de selección indirecta para caracteres que antes parecían imposibles de medir a gran escala.
Cada ganadería cuenta
En genética, el tamaño de la población importa, pero la calidad de la información importa todavía más. Un país con muchos registros poco precisos avanza peor que un país con datos bien estructurados, completos y conectados. Por eso, la aportación de cada ganadería es esencial.
Registrar bien no es burocracia: es inversión colectiva. Es la forma de que las vacas españolas estén representadas con justicia en las evaluaciones, de que los toros se comparen correctamente, de que las decisiones de selección reflejen la realidad de nuestras explotaciones y de que CONAFE pueda defender una orientación genética adaptada a España dentro del escenario internacional.
El artículo de Berry y colaboradores demuestra que hay objetivos distintos, pero también un terreno común. Todos los países buscan animales más rentables, funcionales y preparados para el futuro. La diferencia está en cómo se define ese futuro y con qué datos se construye.
Para la frisona española, el mensaje es claro: cuantos más datos de calidad aporten las ganaderías, más fuerte será el programa de mejora. Y cuanto más fuerte sea el programa nacional, mejor podrá situarse España en la mejora genética global.
La genética no se decide solo en los centros de evaluación ni en los catálogos de sementales. Empieza en cada explotación, en cada control lechero, en cada diagnóstico bien anotado, en cada genealogía correcta y en cada muestra que se toma con rigor. Ahí se construye la vaca española del futuro.
Different goals, common ground: A global perspective on dairy breeding objectives. Berry et al. Short Communication|Volume 7, Issue 4P506-511 July 2026
Si quieres leer el artículo en PDF puedes descargarlo desde este enlace o también desde "Documentos" al final de esta noticia.
Artículo divulgativo a partir de Berry et al. (2026) publicado en el número 274 de la revista Frisona Española, correspondiente a los meses de julio y agosto de 2026.
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