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La importancia de la salud podal en la recría
Redacción Revista Frisona

La importancia de la salud podal en la recría

Espacio Podológico publicado en la revista Frisona Española 273 (may-jun 2026)

El artículo de este número de espacio podológico se va a centrar en una fase productiva que, en muchas ocasiones, no recibe toda la atención que merece desde el punto de vista de la salud podal: la recría.

Cuando hablamos de cojeras, lesiones podales, recorte funcional o dermatitis digital, normalmente pensamos en las vacas en lactación. Esto es lógico, ya que son los animales que están produciendo leche y en los que las consecuencias económicas de una cojera se hacen más evidentes de forma inmediata. Una vaca coja come menos, descansa peor, produce menos leche, empeora sus índices reproductivos y, además, ve comprometido su bienestar.

No obstante, debemos recordar que una parte importante de los problemas que observamos en las vacas adultas puede empezar mucho antes de que estos animales entren por primera vez en la sala de ordeño. La novilla que llega al parto con unas pezuñas mal conformadas, con lesiones activas de dermatitis digital o con sobrecrecimientos importantes, no empieza su primera lactación en igualdad de condiciones que una novilla que llega al parto con una buena salud podal. En pocas palabras, la salud podal de la vaca adulta empieza durante la recría.

En este artículo vamos a centrarnos en cuatro aspectos fundamentales para conseguir una buena salud podal en las novillas: las instalaciones, la alimentación, la prevención de lesiones infecciosas, especialmente la dermatitis digital, y el recorte funcional con modelaje profundo de la zona axial antes del parto.

La recría: una fase clave para prevenir problemas futuros

Las novillas son los animales que van a formar el futuro productivo de la ganadería. Cada novilla que llega al parto representa una inversión importante en alimentación, instalaciones, genética, sanidad y manejo.

Por este motivo, no tiene demasiado sentido cuidar al máximo la recría desde el punto de vista reproductivo o nutricional y olvidarnos de sus pezuñas hasta que el animal presenta una cojera evidente.

La primera lactación es un periodo de gran exigencia para la novilla. En pocas semanas, el animal cambia de lote, cambia de jerarquía, empieza a producir leche, aumenta sus necesidades nutricionales y se adapta a una rutina completamente nueva. Además, el periparto es un momento de estrés fisiológico importante. Si a todos estos factores se suma una lesión podal o una mala conformación de las pezuñas, el riesgo de que esa primera lactación se vea comprometida aumenta de forma considerable.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que las novillas, por ser animales jóvenes, no tienen problemas podales. Es cierto que la prevalencia de algunas lesiones puede ser menor que en vacas multíparas, pero esto no significa que la recría esté libre de riesgo.

Por lo tanto, la recría debe incluirse dentro del programa de salud podal de la ganadería, ya que una buena salud podal del rebaño empieza en las etapas iniciales.

Instalaciones de recría: no todo lo que sirve para una vaca adulta sirve para una novilla

Las instalaciones son uno de los factores que más condicionan la salud podal de los animales. El tipo de suelo, la humedad, la limpieza, la densidad, la zona de descanso, la altura de la cornadiza, el diseño de los pasillos y la forma en la que los animales se desplazan por el corral influyen directamente sobre el desgaste, el crecimiento y la conformación de las pezuñas.

Tradicionalmente, en muchas ganaderías, las instalaciones de recría se han diseñado con la idea de que aquello que es bueno para una vaca adulta también es bueno para una novilla. Sin embargo, esto no siempre es así. Las necesidades de una ternera destetada, de una novilla en crecimiento o de una novilla preñada próxima al parto no son las mismas que las de una vaca adulta en producción.

Un primer punto importante es el suelo. Los suelos excesivamente abrasivos pueden favorecer un desgaste excesivo de la suela, especialmente en animales jóvenes con pezuñas que todavía están en desarrollo. En cambio, los suelos muy lisos o resbaladizos aumentan el riesgo de caídas, traumatismos y sobrecargas anormales. Lo ideal es disponer de suelos que ofrezcan una buena tracción, que permitan un desplazamiento seguro y que no provoquen un desgaste excesivo del casco.

También es fundamental controlar la humedad. La presencia continua de purín o camas húmedas, en el caso de que la recría se aloje en sistemas de cama caliente o cama fría, reblandece la piel de la zona de los talones y del espacio interdigital. Esto favorece la aparición de pequeñas heridas e irritaciones que actúan como puerta de entrada para bacterias implicadas en lesiones infecciosas, como la dermatitis digital o el flemón interdigital.

La zona de descanso es otro punto clave. Las novillas necesitan descansar correctamente. Si las camas son incómodas, están mal dimensionadas, hay demasiada competencia o el animal no puede tumbarse con facilidad, aumentará el tiempo que permanece de pie.

La densidad de animales debe vigilarse especialmente. La sobrepoblación favorece la competencia por el comedero, aumenta el tiempo de espera, empeora la limpieza de los suelos y reduce el tiempo de descanso. Todo ello tiene un efecto directo e indirecto sobre la salud podal.

Dentro de las instalaciones también merece una mención especial el diseño del comedero y la cornadiza. Estos elementos deben estar adaptados al tamaño de los animales. Si el comedero obliga a la novilla a adoptar posturas forzadas, a ejercer una tracción excesiva o a apoyar de forma anormal sus extremidades, se pueden generar fuerzas anómalas sobre las pezuñas. En animales jóvenes, estas fuerzas repetidas en el tiempo pueden influir en la conformación de la pezuña y favorecer la aparición de deformaciones.

En los últimos años se ha hablado mucho de la pezuña en tirabuzón inversa en novillas. Esta lesión se observa cada vez con más frecuencia en animales jóvenes y parece tener una relación importante con el ambiente en el que se crían las terneras y novillas. Aunque puede existir un componente genético, el diseño deficiente de los corrales de recría, los suelos, la zona de descanso y el diseño de la cornadiza afectan a la presión que reciben y soportan las pezuñas y pueden favorecer que esta alteración se exprese con mayor intensidad.

Por este motivo, revisar las instalaciones de recría desde el punto de vista podal no es una pérdida de tiempo. Es una inversión preventiva.

 

Alimentación y salud podal: crecimiento sí, pero no a cualquier precio

La alimentación es otro de los pilares fundamentales en la salud podal de la recría. En esta fase buscamos que los animales crezcan correctamente, que alcancen la pubertad a una edad adecuada, que se cubran en el momento oportuno y que lleguen al parto con un desarrollo corporal suficiente. Sin embargo, ese crecimiento debe ser equilibrado.

Una recría excesivamente rápida, con dietas mal balanceadas, puede tener consecuencias negativas.

Las pezuñas son estructuras vivas. Aunque el casco esté formado por tejido queratinizado, su calidad depende del correcto funcionamiento del corion, de la vascularización de la pezuña y del aporte adecuado de nutrientes. Una mala nutrición puede afectar a la calidad del estuche córneo y favorecer que las pezuñas sean más débiles y más predispuestas a sufrir lesiones.

No debemos olvidar que la pezuña crece de forma continua. Para que ese crecimiento sea correcto, el animal necesita un aporte adecuado de energía, proteína, fibra efectiva, minerales y vitaminas. Elementos como el zinc, el cobre, el manganeso, la biotina y algunos aminoácidos azufrados están relacionados con la calidad del casco. Esto no quiere decir que todos los problemas podales se solucionen añadiendo un suplemento, sino que la nutrición debe valorarse dentro de un programa global de salud podal.

También es importante evitar dietas excesivamente ricas en almidón o cambios bruscos que puedan alterar la salud ruminal. Los problemas digestivos, la acidosis ruminal subclínica y los desequilibrios metabólicos pueden afectar indirectamente a la salud del corion y a la calidad de la pezuña. Debido a este motivo es importante que la recría sea alimentada con una ración específicamente diseñada para ella, evitando alimentarlas con la ración de las vacas en producción o con las sobras de estas. La recría al estar en una fase de crecimiento tiene unas necesidades proteicas más altas que las vacas en lactación, del mismo modo, las necesidades energéticas son menores, ya que no están produciendo leche.

Otro punto que se debe vigilar es la condición corporal al parto. Las novillas demasiado engrasadas tienen más riesgo de problemas metabólicos, mayor dificultad de adaptación al inicio de la lactación y, en muchos casos, peor movilidad. Por el contrario, una novilla que llega al parto con poco desarrollo corporal tampoco estará preparada para afrontar correctamente la primera lactación. El objetivo debe ser conseguir animales bien desarrollados, pero no engrasados en exceso.

Dermatitis digital en recría: el enemigo silencioso antes del primer parto

La dermatitis digital es una de las lesiones infecciosas más importantes en las ganaderías lecheras. Uno de los grandes problemas de la dermatitis digital es que, una vez que un animal se infecta, lo hace de por vida y puede sufrir reactivaciones en momentos de estrés. El periparto es, precisamente, uno de esos momentos de estrés.

Además, los animales jóvenes pueden infectarse a edades tempranas. Esto significa que la prevención de la dermatitis digital no debe empezar cuando la novilla entra en el lote de lactación, sino mucho antes. Si dejamos que la dermatitis digital se establezca en los corrales de recría, estaremos incorporando al rebaño de producción animales que ya son positivos o que tienen lesiones susceptibles de reactivarse.

La estrategia de control de la dermatitis digital en la recría debe basarse en tres puntos básicos:

1. Mantener las pezuñas limpias y reducir el contacto prolongado con el purín y la humedad.

2. Identificar y tratar de forma temprana las lesiones activas.

3. Aplicar medidas de desinfección de forma estratégica también en las novillas.

El primer punto depende directamente de las instalaciones y del manejo diario. Los suelos deben limpiarse frecuentemente, las camas deben mantenerse secas y los corrales no deben presentar zonas donde se acumule purín de forma permanente. En algunas ganaderías, las novillas permanecen en instalaciones peores que las vacas en producción, y esto es un error. Recordemos que las novillas son nuestras futuras vacas.

El segundo punto es la detección temprana. Las lesiones activas de dermatitis digital son dolorosas y, además, muy infectivas. Un animal con una lesión activa elimina bacterias al ambiente y contribuye a aumentar la presión de infección sobre el resto del lote. Por este motivo, es recomendable revisar periódicamente el estado las pezuñas de las novillas.

Cuando se detecta una lesión activa, debe tratarse de forma tópica y temprana. No tiene sentido esperar a que el animal cojee de forma evidente o a que la lesión se cronifique.

El tercer punto es el uso de pediluvios u otros sistemas de desinfección. Para controlar correctamente la dermatitis digital, debemos plantearnos cómo incluir también a las vacas secas y a la recría dentro del programa de desinfección podal.

En el caso de la recría, no siempre es fácil instalar un pediluvio fijo, ya que los animales no pasan varias veces al día por una sala de ordeño. No obstante, pueden utilizarse pediluvios móviles o diseñarse circuitos de paso obligado en determinados momentos. La frecuencia dependerá de la prevalencia de dermatitis digital en cada lote y de las características de la explotación.

Es importante recordar que el pediluvio no puede compensar unas malas instalaciones. Un baño de pezuñas funciona mucho mejor cuando los animales llegan con las pezuñas relativamente limpias. Si las pezuñas llegan cubiertas de purín, la materia orgánica inactiva parte del efecto desinfectante y se reduce la eficacia del protocolo. Por tanto, higiene, detección temprana y desinfección deben trabajar juntas.

Recorte funcional antes del parto: preparar la pezuña para la primera lactación

El recorte funcional es una de las herramientas preventivas más importantes dentro de un programa de salud podal. Su objetivo principal es restablecer las medidas y formas adecuadas de la pezuña, corregir sobrecrecimientos, equilibrar la distribución del peso entre las dos pezuñas de una misma extremidad y liberar zonas de presión que pueden favorecer la aparición de lesiones.

En las novillas antes del parto, el recorte funcional debe valorarse con un criterio preventivo. No todas las novillas necesitarán el mismo tipo de intervención. En algunos casos puede no ser necesario realizar un recorte completo de la suela, pero sí puede ser interesante trabajar los huecos axiales y corregir pequeños desequilibrios antes de que el animal empiece la lactación.

El momento del parto y las semanas posteriores son un periodo de alto riesgo para la aparición de lesiones podales. La novilla pasa a soportar mayores exigencias productivas, cambia su rutina diaria y aumenta el tiempo de desplazamiento y de permanencia en determinadas zonas de la granja. Si además entra en lactación con sobrecrecimientos, malos aplomos o zonas de presión excesiva, el riesgo de hemorragias de suela, úlceras de suela o lesiones de línea blanca será mayor.

Por este motivo, es recomendable revisar las pezuñas de las novillas antes del parto, idealmente con tiempo suficiente para no sumar el estrés del manejo podal al estrés inmediato del periparto.

Dentro de esta revisión, el modelaje profundo de la zona axial merece una atención especial. Esta técnica consiste en generar una concavidad más amplia y profunda en la zona axial de la suela, especialmente en la pezuña dominante, con el objetivo de reducir la presión sobre las zonas donde aparecen con mayor frecuencia las úlceras de suela.

Dicho de otra forma, no se trata de “recortar por recortar”, sino de preparar biomecánicamente la pezuña para una etapa de máxima exigencia.

El objetivo debe ser mantener una superficie de apoyo estable, respetar las zonas de carga, conservar suficiente grosor de suela, no eliminar de forma excesiva la pared abaxial y liberar únicamente aquellas zonas donde existe una presión excesiva. Un buen recorte funcional antes del parto debe dejar a la novilla mejor preparada para caminar, descansar y empezar su lactación sin dolor.

Registrar también lo que ocurre en la recría

Un último punto que no debemos olvidar es la toma de datos. Si una ganadería observa una elevada prevalencia de dermatitis digital en novillas, probablemente el problema no esté solo en el lote de lactación. Si aparecen muchas lesiones de suela fina o línea blanca en animales jóvenes, habrá que revisar los suelos, el desgaste, la alimentación y el manejo de esos lotes. Si se observan deformaciones de pezuña antes del primer parto, será necesario analizar las instalaciones de recría, los comederos, las zonas de descanso y la tracción de los suelos.

La toma de datos nos permite dejar de trabajar por sensaciones. No es lo mismo decir “las novillas llegan mal” que saber cuántas llegan con dermatitis digital, cuántas tienen sobrecrecimiento, cuántas presentan lesiones de línea blanca o cuántas necesitan un recorte correctivo antes del parto. Cada tipo de lesión tiene unos factores de riesgo diferentes y, por tanto, requiere medidas preventivas distintas.

En la Tabla 1 se recogen los principales puntos que deberían revisarse dentro de un programa de salud podal en recría.

Conclusión

La salud podal en la recría debe ser una parte fundamental del programa sanitario de cualquier ganadería lechera. Las novillas no son animales “en espera”; son las futuras vacas del rebaño y la forma en la que se críen condicionará en gran medida su rendimiento, su longevidad y su bienestar.

Unas buenas instalaciones, adaptadas a cada etapa de crecimiento, con suelos seguros, zonas de descanso cómodas y una buena higiene, son la base para reducir lesiones podales. Una alimentación equilibrada permitirá un crecimiento adecuado y una correcta formación del estuche córneo. La prevención de la dermatitis digital debe incluir a las novillas, evitando que lleguen al parto con lesiones activas o con infecciones ya instauradas. Y, finalmente, el recorte funcional con modelaje profundo de la zona axial antes del primer parto puede ser una herramienta muy útil para preparar la pezuña de la novilla para la lactación temprana.

No debemos esperar a que una novilla se convierta en vaca para empezar a cuidar sus pezuñas. La primera lactación empieza mucho antes del primer ordeño, y la salud podal también.

¿Sabes que…

Para las cojeras en el ganado bovino, utilizamos la regla 90-90-90: el 90 % de las cojeras en las vacas se producen en la pezuña; el 90 % en la pata trasera y el 90 % en la pezuña lateral. En términos generales, 3 de cada 4 vacas lecheras cojean de la pata trasera.

Si quieres leer el artículo en PDF puedes descargarlo desde este enlace o también desde "Documentos" al final de esta noticia.

Artículo técnico publicado por Marc Pineda en el número 273 de la revista Frisona Española, correspondiente a los meses de mayo y junio de 2026.

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