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Can Barrina, una apuesta por la genómica desde el corazón de Cataluña
Redacción Revista Frisona

Can Barrina, una apuesta por la genómica desde el corazón de Cataluña

Visitamos Can Barrina para mostraros cómo trabajan en esta ganadería catalana

Hemos visitado la comarca de Osona, en el corazón de Cataluña, y de lo único que hemos vuelto contagiados en estos tiempos inciertos fue de optimismo. Tuvimos la oportunidad de conocer Can Barrina, una ganadería con 50 años de historia que hoy regenta Eduard, un joven que apura la treintena como un generador de energía y entusiasmo por la profesión de ganadero, y que comparte su proyecto profesional y de vida junto a su pareja, Montse, y su hijo, Joan, de 3 años.

En la década de los 90 se lanzó una campaña publicitaria de una conocida marca de automóviles que popularizó el término JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados). Esa generación de profesionales que hoy rondan los 40 años dirige algunas de las granjas más profesionalizadas de vacuno de leche en España y hemos visitado una como ejemplo: Can Barrina, regentada por Eduard, con una mirada convencida en la genómica como herramienta de impacto económico.

Para conocer el origen de la granja hay que mirar a su abuelo, cuyo trabajo continuó su padre, convirtiéndola en la explotación de vacas germen de lo que es hoy, cuando Eduard ha convertido el sueño de ser ganadero en una empresa cada día menos familiar como consecuencia de la cuidada profesionalización que exige el sector y la búsqueda de la máxima eficiencia en todos los protocolos y procesos.

En una zona de Cataluña que además se caracteriza por la gran cantidad de granjas de porcino y por la alta demanda de tierra, declarada además como zona vulnerable por el departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya. “Es imposible crecer por decreto”, apunta Eduard. Y la fórmula para crecer es mediante granjas satélites. Un modelo muy extendido en la zona, ya que quien desea crecer externaliza las novillas a una granja propia o de alquiler para aprovechar al máximo la explotación origen con vacas en producción.

“La granja es de origen familiar. La compró mi abuelo hace unos 50 años. Ya tenían vacas. Estaban de alquiler en otra finca. Vinieron con 7 vacas y 3 ó 4 cerdos. Mi padre fue el primero que empezó a modernizar la explotación e hizo la primera granja de vacas. Yo, tras estudiar FP Agraria e Ingeniería Técnica Agrícola, soy el único que quiso quedarse en la granja de los tres hermanos. Desde entonces uno no se da cuenta y va cogiendo responsabilidad poco a poco. Pero fue a las 18 años, cuando estaba estudiando Agrónomos, que fui asumiendo responsabilidades y vas tomando tus decisiones. En relación a temas de genética incluso antes porque me gustaba mucho, y desde los 15 años ya miraba todos los animales, padres, madres, resultados, etc.”, explica sobre los origen de la explotación.

Unido a Montse, su mujer, desde los 18 años, ella también ha vivido la evolución de la granja y la vida ganadera sin proceder del ámbito agroganadero.

“Han sido años intensos. Aprendes la resistencia, la resiliencia, y al venir de ciudad lo ves distinto hasta que no estás aquí. Siete años llevamos viviendo en la granja, pero estamos juntos desde los 18 años. Fue un cambio positivo venirnos a vivir a la granja porque no se tiene que levantar tan temprano para ir a trabajar. Aunque desconecta menos, está más tranquilo”, subraya Montse.

Su padre ordeñaba 70 vacas hace 23 años, cuando Eduard terminaba el FP Agrario, antes de comenzar Ingeniería Agrícola en la Universidad. Desde hace 7 años ya comenzó a realizar 3 ordeños al día con 170 vacas, -“que consideré que era el tamaño mínimo para hacer 3 ordeños”, apostilla Eduard-. “Desde entonces tuve que externalizar parte de las novillas. Empecé con una granja solo de 70 novillas que tenía a 5 minutos de casa. Un engorde de terneros que reconvertí muy fácilmente. Y recriaba allí solo 70 novillas. Aquello se me hizo pequeño y desde hace 3 años estoy también en esta granja satélite, en la que caben 160 novillas. Ahora ordeño sobre 220-230 vacas, y una parte de las novillas siguen estando en la granja principal, que aún me da un pequeño potencial para crecer. Si saco las novillas preñadas de casa, que hay 70 cabezas, aún puedo crecer algo más. Pero no es ningún planteamiento a corto plazo, ahora estoy a máximos si no cambio nada”, concluye.

Más de 500 cabezas

Además de las casi 230 vacas ordeñando, tiene 35 secas y unas 220 novillas aproximadamente. En total, más de 500 cabezas, que gestiona junto a la ayuda de su padre y con el trabajo de cuatro empleados.

“Siempre había dicho que era una explotación familiar, pero ya familia solo somos mi padre y yo, y mi padre está jubilado. La explotación también tiene porcino, que me permite hacer un poco de acordeón por turnos, sobre todo fines de semana, para hacerlo más ágil”, explica.

En la finca trabajan 4 empleados externos, además de Eduard y la ayuda de su padre. Tres son ordeñadores. El que viene por la mañana también da leche a los terneros y ayuda un poco en carros. La persona del ordeño del medio día está a media jornada, compartido con cerdos. Y tiene una empleada que viene por la noche a terneros y ordeño. Además de un chico que hace solo unifeed y campo. “Y yo estoy con tierra, con vacas, con gestión y con cerdos. Aunque las decisiones las tomo yo, me gusta siempre comentarle a mi padre para ver qué piensa de lo que le propongo y eso me hace quedarme tranquilo. E incluso lo comento con trabajadores de los que llevan más tiempo para saber qué opinan”, añade.

Comercializa la leche a través de la Cooperativa Plana de Vic, que tienen 3 clientes principales: Pascual, Láctea y Cacaolat, aparte de algunos queseros.

Comercializa la leche a través de la Cooperativa Plana de Vic, que tienen 3 clientes principales: Pascual, Láctea y Cacaolat, aparte de algunos queseros. Y fijan el precio de la leche de forma anual por contrato con la industria a través de la cooperativa, pero ésta tiene que hacer sus ajustes mensuales. La cooperativa también le ofrece el servicio de nutrición y veterinario. Forma parte del Consejo Rector de esta cooperativa, también por el tema del pienso y de la comercialización de los cerdos. Asimismo, está en la Junta de AFO (Asociación Frisona de Osona), lo que demuestra su creencia en las cooperativas y en el poder de las asociaciones.

Para servicios de podología trabaja con Digitrim, una empresa privada, y para el campo igual, donde el 50-60%del trabajo en el campo lo subcontrata.

Aparte del tractor y el carro unifeed, tiene un toro telescópico. Y un tractor para el campo con el que hace lo más habitual como arar, pasar el cultivador y sacar purín. El resto, ensilar, sembrar... lo hace con empresas externas.

Entre propiedades propias y de alquiler tiene unas 300 cuarteras (105 hectáreas aproximadamente) y todo lo que cultiva es para consumo propio. “El 80% de la tierra hace doble cultivo. Forraje de primavera, trigo con beza para ensilar. Y aparte, todos los años hacemos maíz. Pero no todos los años recogemos buena cantidad. Uno de cada 3 hacemos buena cantidad. El otro es regular y el otro es malo por la climatología de la zona. Los años malos me toca comprar más en las zonas de Lérida o Gerona. Todo lo que hago es para consumo propio. La otra parte de la tierra para cumplir con el greening y campos pequeños de mala gestión, se van con alfalfa y raigrás, también para novillas. Y en los campos más malos además de maíz hago sorgo para novillas. Pero sí, el trabajo es todo destinado para el forraje de las vacas”, explica.

Debido a la gran densidad de granjas de cerdos que hay en esta zona, hay mucha presión con el tema de purines y también motivado por ello, al estar en una zona vulnerable, el alquiler de la tierra está muy caro. De modo que, como las vacas están en cama caliente, hace compostaje con los residuos, gran parte del cual se externaliza a horticultura, cultivos ecológicos y gente que tiene también viñas. “Aquí las cooperativas hacen el servicio. Es un grupo granjas y gestionan directamente el residuo”, dice.

Alimentación

Para la alimentación trabaja con un nutrólogo de la cooperativa que le hace el servicio de racionamiento, que va variando y calculando en función del forraje.

“Siempre trabajamos con dos forrajes en las vacas en lactación, con maíz y silo de primavera (trigo y beza). Aparte de eso lleva bagazo de cerveza, soja, harina de maíz y el núcleo de minerales, naranja, correctores y otras cosas que no tengo en casa. Pero siempre trabajando en dos forrajes. En novillas y secas cambio el forraje y pongo sorgo y raigrás. También lleva paja, soja y harina de maíz, pero en proporciones distintas cada ración. En las terneras cuando nacen hago dos tomas de calostro. En las dos primeras horas si es posible si no nace por la noche y si nacen por la noche en cuanto se puede. La otra toma de calostro es a las 12 horas. Luego entran en un protocolo de lactación en el que están 9 semanas. Están en 3 litros por toma, dos tomas al día, suben a 3 y medio y luego pasan a 4, donde están dos semanas, que es cuando llevan un mes y medio y luego empiezan a bajar hasta las 9 semanas, bajando de 4 a 2 litros por tomas solo una vez al día, hasta las 9 semanas que es cuando se destetan. Después de destetar siguen consumiendo pienso a voluntad, igual que cuando están lactantes durante solo un mes más. A los 3 meses es cuando vienen a recría y se raciona ya el pienso. Y a partir de 5-6 meses pasan del pienso a la ración de unifeed. Luego vuelven a casa a los 13-14-15 meses si han preñado bien”, explica.

La sala de ordeño es una 8x2 convencional en espina de pescado y disponen de suelo de goma en la sala de ordeño para que las vacas puedan estar cómodas y en invierno no suba el frío. “Ordeño primero el patio de las jóvenes, que caben todas en la sala de espera, y luego ordeño las adultas en dos tandas. Hay cooling en la sala de espera y también cuando salen en la zona de alimentación”, explica.

"La transición a los 3 ordeños fue comodísima y muy agradecida para los animales. Yo es la experiencia donde más he visto los resultados. Ves el potencial real de los animales y donde me di cuenta de la capacidad de producir leche que tienen."

La contratación de un ordeñador más y el consumo eléctrico son las dos variables que tuvo que calcular para que fuese rentable un tercer ordeño. “A partir de 170 vacas es cuando me lo planteé por los números que hice. Y la transición a los 3 ordeños fue comodísima y muy agradecida para los animales. Yo es la experiencia donde más he visto los resultados. Ves el potencial real de los animales y donde me di cuenta de la capacidad de producir leche que tienen. Subieron las medias de producción por animal entre un 15-17%. Pasamos de 39-40 litros a más de 43 litros enseguida. Posteriormente pasé a crecer a 220-225 vacas en ordeño, que es cuando empecé a usar semen sexado en novillas y poco después empecé a genotipar, para orientar bien dónde poner el semen sexado”, recuerda.

La idea de robotizar la granja para que los procesos de trabajo estén cada vez más mecanizados la tiene muy presente, no tanto la de introducir un robot de ordeño. “En principio era muy crítico con el robot porque te obliga trabajar de una forma y a crecer de una determinada manera. En definitiva, a adaptar la granja al robot y no a las vacas, creciendo por lotes de 60. Pero por cómo funciona el mercado y por la dificultad de encontrar empleados que duren y estén preparados, nos vamos viendo obligados a robotizar las granjas. No sé si a poner robots, aunque es algo que estoy valorando desde hace un tiempo. Pero al menos sí a robotizar las granjas e instalaciones. Algo que sí es necesario porque trabajar los 365 días al año y depender del personal, a veces puede convertirse en un problema”, subraya.

Bienestar animal

Precisamente respecto al bienestar animal, Can Barrina saca con nota cualquier prueba. Y haciendo simplemente lo que llevan haciendo muchos años.  “Estoy muy contento por cómo se evalúa el bienestar animal, que se evalúa el animal y no las instalaciones. Su estado es el deseable, aunque estar en 7 metros cuadrados por vaca me exige un manejo y un sobreesfuerzo en la granja para tener las zonas siempre limpias y que los animales estén bien, sin golpes, ni cortes. En lactación hay dos patios, uno de vacas adultas y otro de primeros partos. En los de primer parto, como el patio lo admite, también hay un 5-10%de vacas algo mayores, que las tengo más cuidadas y más a sus anchas. El patio de primerizas siempre lo tengo cerrado a 96 vacas y voy jugando con el patio de adultas, donde caben entre 126-135. Luego hay un patio de secas y un patio de preparto. Con 15 días como mínimo, pero lo ideal es hacerlo 21 días antes del parto las adultas, y las novillas 30 días antes del parto, las paso a preparto para empezar a darles sales aniónicas, controlar Ca y hacer un poco la adaptación con levaduras y eso al arranque del preparto”, explica sobre la separación de los animales en parques.

Además, en todos los comederos hay ventilación y aspersores. Y en la zona de arriba las vacas tienen un pasillo más ancho después del comedero, además de aspersores para hacer una zona de cooling. “Se pasan una hora entre el rato de ordeñar y el rato de después en verano haciendo cooling. Así se tumban y consigo que descansen unos 500-550 minutos al día. Con los ventiladores y el agua descansan mucho más y eso igualmente se transforma en leche”, añade.

“Por el tipo de instalaciones que tengo incido mucho en el manejo. Están muy poco atadas durante el día, hago tratamientos individuales de postparto rápidos, hago mucha incidencia en preventivos, en preparto, en postparto, en la alimentación, el tiempo que están en ordeño controlarlo bien, hacer también un cooling en sala de espera… Trato de controlarlo con manejo”, explica.

“También he comprobado que la cama caliente les da un bienestar muy importante en el descanso a las vacas. Nunca me he planteado otra opción . Y encima me sirve para el tema de la contaminación por purines y hacer compostaje”, añade.

Todo ello deriva en unas excelentes condiciones de salud animal. “Siempre estoy por debajo de 250.000 células y a veces por debajo de 150.000. Tengo pocos problemas con mamitis y por confort el problema de patas es mínimo. Solo recortes funcionales, algunos animales con alguna cojera, pero son leves y curan rápido”, concluye.

La genética y la genómica, como herramientas de gran impacto económico

"La genética tiene mucho más impacto del que nos pensamos en la producción de leche. Y con la genómica se ha abierto un mundo"

“La genética tiene mucho más impacto del que nos pensamos en la producción de leche. En mi caso lo que he priorizado siempre es seleccionar animales por leche. Pero desde que me hago cargo también he ido mejorando ubres, patas, que es algo que se observa claramente en cada calificación morfológica.

Además, la genética tiene mucho por avanzar y con la genómica se ha abierto un mundo. Desde que empecé a hacer genómica y ves la fiabilidad que tiene y cómo lo clava en los animales, empiezas a trabajar en las novillas y en el 50% de lo que tienes, que son tus propios animales, en el potencial genómico que tienes en tu casa. Y hemos mejorado muy rápido.

Es importante dar valor a lo que tienes y sacar el máximo provecho. Y cuando genotipas lo ves. Cómo te puede dar el mismo impacto genético un animal adulto que una novilla parida hace poco. Hay animales del percentil 90 de las mejores vacas que solapa a animales del percentil 50 de mejores novillas.

- CONAFE aplica una bajada en el precio del genotipado hasta fin de año -

Todas las casas comerciales tienen muy buenos toros. E igual que no vas a comprar a todos los supermercados y eliges alguno de tu confianza, también trabajas con algunas casas. Lo que hago es seleccionar de distintas casas 6-8-10 toros y veo con CONAFEMAT cómo funcionan esos toros con los animales de mi granja. Es el programa de forma imparcial quién te sugiere qué toros utilizar.

De modo que de un tiempo hacia acá he trabajado en mejorar ubres, siempre en leche y producción vitalicia y ahora estoy trabajando mucho en sólidos (grasa y proteína) porque desde las cuotas es algo que tenemos olvidado y que necesito potenciar porque el mercado va por aquí. Sin descuidar nunca ubres –subraya-.

Genéticamente el servicio de sementales ha evolucionado mucho. Al principio se prestaba mucha atención al tipo (ubres, animales más concurseros). Supongo que la raza en aquel momento necesitaba cuadrar morfológicamente al animal. Pero yo nunca he olvidado la leche, aunque desde hace tiempo ya nos centramos más en salud, vida productiva, fertilidad, células somáticas y ahí es cuando vimos que teníamos mucho trabajo. Y después de eso apareció la genómica y se valoran ya haplotipos y muchas otras cosas, además de la información que te aportan tus animales de la granja. Los servicios se han acoplado un poco al mercado", explica convencido.

Can Barrina se situó entre las tres mejores granjas de Cataluña en 2019 en producción vitalicia/día de vida como indicador de sostenibilidad de la explotación.

“Poder comparar tus animales con los animales de tu granja vecina o de granjas de tu región es mucho más fiable que compararte con animales de EE.UU. Pues cuanta más información aportamos, más nos enriquecemos y más fiabilidad tenemos todos."

“Poder comparar tus animales con los animales de tu granja vecina o de granjas de tu región es mucho más fiable que compararte con animales de EE.UU. Estás en el mismo control lechero y en las mismas condiciones y encima nos enriquece a todos. Pues cuanta más información aportamos, más nos enriquecemos y más fiabilidad tenemos todos. Por eso, pese a que los primeros animales que genotipé fueron en EE.UU., al ver la información que te da y cómo se gestiona todo ahora desde CONAFE, no dudé en hacerlo con la Confederación.

En cuanto a la raza, una vez tienes unos parámetros de ubres, de patas y morfológicos mínimos, se deben focalizar los esfuerzos en otras cosas que pide el mercado (producción, sólidos, vida productiva). De hecho, este último es uno de los factores a los que más importancia doy. Cada año miro qué me han dejado los animales que tengo. Ahora estoy en 38.000 litros por vaca que sale de la explotación. Y calcular la vida productiva por día de vida es una información muy útil y que se debe tener en cuenta por temas de sostenibilidad y eficiencia”, añade.

Can Barrina también es una de las granjas participantes en el Programa ISA de salud puesto en marcha por CONAFE.

“Destacaría la información que te proporciona para ver cómo está tu granja respecto a otras. Y para dar mejor fiabilidad a los datos que estamos recogiendo. Deberíamos hacerlo todos como hacemos control lechero, libro genealógico y calificaciones, casi debería ser obligado. Porque es información que es vital y que necesitamos todos para nutrirnos a nosotros mismos. Aparte de eso, me repercute también positivamente en un aspecto económico porque me sale más barata la genómica, al devolverme 4 euros de CONAFE en cada animal que genotipo, lo que es una ventaja también”, subraya.

Mirando al futuro

“Soy optimista. Siempre veo el vaso medio lleno. Pero es cierto que llevamos una temporada larga muy mala. La gente no puede, o mejor dicho, no debe vivir sin leche. Porque económica y nutricionalmente es uno de los alimentos más completos. Y no sé cuánto tiempo tenemos para sacar un poco de margen y vivir un poco mejor. La ley del Gobierno español de no pagar por debajo del coste de producción a los productores me da esperanza. Si de verdad la industria cumple con eso y tenemos mecanismos para hacerlo cumplir y apoyarnos en organizaciones que calculen bien este coste real de producción tenemos que hacer valorar nuestro producto. Porque a día de hoy es un producto que se utiliza como reclamo y moneda de cambio. El problema es que en España solo se envasa leche, pues hay poca empresa transformadora y ello supone que hay poco valor añadido. Y hasta que el consumo de leche no repunte y esta farsa de las bebidas vegetales vaya en descenso, nos toca sufrir”, concluye.

“Si pudiera, ampliaría. Y llegaría a 400 vacas en ordeño porque considero que me permitiría disfrutar un poco más, al poder establecer rutinas de manejo y que cada uno tenga sus tareas específicas. Por el tamaño que tenemos ahora todos tenemos que ser un poco polivalentes y se tiene que enseñar todo a todos. Y al final el jefe pringa más. Pero solamente si algún día el mercado lo permite, porque con el precio de la leche actual no me planteo tener 400 vacas en ordeño. Estamos en unos costes de producción muy justos como para cargarme de unos fijos enormes haciendo unas inversiones que necesitaría amortizar en poco tiempo”, destaca.

“Debemos focalizarnos en aprovechar las asociaciones a las que pertenecemos, en apoyarnos en técnicos para usar programas como el CONAFEMAT, que es un programa muy competente, muy bueno e imparcial, con lo difícil que es encontrar programas imparciales, y que nos permite aprovechar toda nuestra genética y todas las genealogías de generaciones anteriores."

Para concluir, Eduard insiste en una idea: “Debemos focalizarnos en aprovechar las asociaciones a las que pertenecemos, en apoyarnos en técnicos para usar programas como el CONAFEMAT, que es un programa muy competente, muy bueno e imparcial, con lo difícil que es encontrar programas imparciales, y que nos permite aprovechar toda nuestra genética y todas las genealogías de generaciones anteriores. Ir de la mano de las asociaciones que tenemos y encontrar técnicos que nos ayuden, potencien y apoyen para llegar a objetivos a los que, por tiempo y formación, no podemos llegar nosotros solos”.

DATOS:

•    Vacas presentes: 248

•    Nº de ordeños: 3 al día

•    Medias de producción (01/06/19 a 31/05/20): 42,28 kg leche; 3,48% grasa; 3,17% proteína

•    Media de partos: 2,58

•    Edad al primer parto: 23 meses

•    Intervalo entre partos: 418

•    RCS: 265

•    Producción vitalicia: 37.445 kgs

•    Producción vitalicia kg leche/días vida: 22,13

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