Cómo interpretar los resultados de los análisis microbiológicos (2)
Artículo técnico publicado en la revista Frisona Española 273 (may-jun 2026)
En el número anterior hablamos de la dificultad de interpretación de cultivos microbiológicos en un caso de muerte súbita en novillas. En aquella ocasión, tanto la toma de las muestras como la elección del tipo de análisis realizado no fueron los más adecuados, y ello dificultó la interpretación de los resultados.
Para continuar con el tema, vamos a hablar de otro tipo de muestra, el suero sanguíneo, y de análisis, el ELISA, comentando un problema de infertilidad en una granja.
La consulta me la hizo Luis, el nutrólogo de la granja, que hacía años que formulaba las raciones y tenía una buena relación de amistad con Carlos, el propietario. Con frecuencia Carlos le consultaba sus preocupaciones más allá de las cuestiones relacionadas con la alimentación de las vacas y por ello le comentó que hacía meses que las vacas quedaban mal preñadas, que no las veía en celo como antes y, además, en los “gepegés” salían muchas vacías. Con el tiempo, la mayoría terminaban preñando, pero muy tarde.
Luis revisó la formulación y analizó tanto las materias primas como la ración del comedero y no encontró nada que le llamara la atención, por lo que concluyó que la alimentación no podía ser la causa. Y, aunque de la reproducción se encargaba otro veterinario, sabía que un problema así terminaría afectándole ya que la granja cada vez produciría menos leche y en los partos siguientes los problemas serían aún mayores porque, esas vacas que preñaron tarde, parirían demasiado gordas y muchas enfermarían.
Cómo interpretar los resultados de los análisis microbiológicos (1)
Intentando ayudar, le propuso a Carlos sacar sangre a algunas vacas para ver si el problema podía estar causado por alguna infección nueva en la granja como IBR, BVD o alguna otra. A Carlos le pareció buena idea porque, aunque llevaba años vacunando de IBR y BVD, había tenido visitas que le habían dicho que quizás las vacunas que usaba estaban anticuadas, que probara con vacunas nuevas.
Carlos eligió diez vacas entre las que llevaban más inseminaciones y tenía más interés en que quedaran preñadas. Posteriormente, las muestras se enviaron al laboratorio con el que la empresa de nutrición de Luis tenía un acuerdo, solicitando el panel reproductivo que ofrecían en su catálogo.
A los pocos días llegó el resultado de los análisis, pero, lejos de arrojar luz a la solución del problema, incrementó las dudas y es aquí donde Luis solicitó ayuda.
¿Qué es un panel de análisis laboratorial?
Un panel de análisis es un grupo de pruebas realizadas sobre una misma muestra, como por ejemplo la sangre del caso que estamos comentando, para determinar la situación de un paciente. Probablemente a muchos de nosotros nos han hecho paneles analíticos. Por ejemplo, entre otros muchos, un panel prequirúrgico antes de una operación, para ver si estamos en condiciones de afrontar la cirugía; o un panel genético para saber si tenemos riesgo de padecer alguna enfermedad hereditaria; o un panel infeccioso respiratorio para saber si el causante de un catarro severo es la gripe, el coronavirus, el virus sincitial o algún otro virus respiratorio.
Estos paneles optimizan la eficiencia diagnóstica, al hacer diagnósticos más rápidos, precisos y más económicos. También sirven para prevenir o controlar enfermedades y para hacer estudios epidemiológicos en poblaciones.
En medicina bovina los paneles de análisis laboratorial más habituales son el reproductivo en muestras de sangre; de aborto, en muestras de feto, placenta, vagina o sangre; panel respiratorio en sangre, hisopo nasal, lavado broncoalveolar o tejido pulmonar obtenido en la necropsia; panel de diarreas; etc.
En medicina bovina los paneles más habituales son: el panel reproductivo en muestras de sangre; panel de aborto, en muestras de feto, placenta, vagina o sangre; panel respiratorio en sangre, hisopo nasal, lavado broncoalveolar o tejido pulmonar obtenido en la necropsia; panel de diarreas; etc.
Estos paneles usan diferentes métodos diagnósticos como el ELISA de anticuerpo o de antígeno, el PCR, el cultivo bacteriológico, diversas técnicas de análisis parasitológico, etc.
¿Qué se analiza en un panel reproductivo bovino?
En ese tipo de panel se diagnostican los agentes infectocontagiosos más conocidos que afectan a la reproducción como los virus de la diarrea vírica bovina (BVD), el herpesvirus bovino 1 o virus de la rinotraqueitis infecciosa bovina (IBR) o el virus de Schmallenberg; las bacterias Leptospira hardjo, Leptospira pomona, Coxiella burnetii o Chlamydia abortus; y finalmente, protozoos como Neospora caninum.
Los laboratorios de análisis clínicos no suelen incluir todos gérmenes que hemos detallado, sino que eligen algunos de ellos de acuerdo con lo que consideran que es más prevalente en las explotaciones de su zona o lo más demandado por los clientes.
Para hacer el diagnóstico en suero sanguíneo se utiliza la técnica conocida como ELISA que es el acrónimo inglés correspondiente a Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay (ensayo por inmunoadsorción ligado a enzimas'). Se trata de un método laboratorial que detecta la presencia en la sangre del paciente de inmunoglobulinas específicas, también denominadas anticuerpos, producidos por el organismo frente a los gérmenes que le hayan podido infectar o, también, tras la aplicación de vacunas.
Los resultados de la granja de Carlos
El panel reproductivo del laboratorio al que mandaron las sangres incluía: BVD Ac P80, IBR gE, Neospora caninum, Leptospira spp., Chlamydia abortus y Coxiella burnetii (fiebre Q).
De las diez vacas que se muestrearon, ninguna era positiva a Neospora o Leptospira; una salió positiva a Coxiella burnetii y otra a Chlamydia abortus. En lo que respectaba a los virus, tenían una positiva y dos no concluyentes a IBR gE, y, por último, una positiva y tres no concluyentes a BVD P80.
Los animales aparecen negativos a la prueba ELISA cuando no tienen anticuerpos específicos frente al germen estudiado, lo que implica que no han sido infectados ni vacunados previamente. Por el contrario, un positivo indicará la presencia en la sangre de anticuerpos frente a ese agente, bien por haber sufrido la infección, bien por haber sido vacunado.
¿Qué pasa con las vacas que salieron positivas a ELISA?
Con el IBR, como suele suceder con otros herpesvirus, el sistema inmune, pese a desarrollar anticuerpos, no es capaz de eliminar el virus, por lo que los animales permanecen infectados de por vida y por ello pueden contagiar. Antes, cuando se hacía un ELISA de IBR y una vaca daba positiva no se podía saber si los anticuerpos se habían producido por infección o vacunación y eso dificultaba el control y erradicación de la enfermedad. A partir del 11 de diciembre de 2019, en España, solo se pueden usar vacunas marcadas, obtenidas a partir de virus que no tienen la glucoproteína gE, una proteína estructural de la envoltura externa del virus, por lo que los animales vacunados desde entonces no desarrollan anticuerpos frente a esa proteína. También a partir de esa fecha los ELISA detectan anticuerpos frente a esa proteína. Por ello, si una vaca es positiva, o sea, tiene anticuerpos frente a la glucoproteína E, quiere decir que ha sufrido una infección por ese virus o fue vacunada antes de 2019 con una vacuna no marcada. En el caso de nuestras vacas se comprobó que tanto el animal positivo como los dos no concluyentes eran animales nacidos antes del 2019 y en aquel tiempo se vacunaba en la granja con una vacuna viva que no estaba marcada porque entonces no existían. ¿Sería esa la causa de la positividad al IBR?
En cuanto al BVD, había aparecido una vaca positiva y tres no concluyentes frente a la proteína p80 del BVD. Esta proteína la produce el virus cuando se reproduce en el hospedador, ya sea durante una infección natural por virus campo o tras la administración de una vacuna viva atenuada. Por lo tanto, un test ELISA que solo detecte anticuerpos frente a la proteína p80 nos permitirá diferenciar si un animal ha tenido contacto con el virus, vía infección natural o vacuna viva (resultado positivo), de un animal que nunca se ha infectado o se ha vacunado con una vacuna inactivada (muerta) que dará resultado negativo. En la granja de Carlos siempre se usó una vacuna inactivada que producía protección fetal (tal y como aparecía reflejado en el prospecto). Sin embargo, se sabe que algunas vacas que han sido vacunadas varias veces con vacunas muertas también pueden, en una pequeña proporción, aparecer positivas en el ELISA p80. ¿Sería esa la causa de la positividad al BVD?
En el caso de Coxiella burnetii y Chlamydia abortus, la positividad de las dos vacas solo podía ser debida a haber sufrido la infección puesto que nunca habían vacunado frente a esos gérmenes. Lo que no sabíamos es cuándo se produjo esa infección.
La manera de saber si no tenemos que preocuparnos por ser infecciones antiguas o, en el caso del IBR y BVD, efecto de vacunas, o estamos ante el inicio de un brote es volviendo a sacar sangre a esas mismas vacas dos o tres semanas más tarde y viendo si el número de animales positivos aumenta y el nivel de anticuerpos en los que los tienen bajos (no concluyentes) también aumenta. A este cambio de situación inmunológica en un paciente se denomina seroconversión.

Por todo lo anterior, podemos entender cómo ni Luis ni Carlos encontraron respuesta al problema de infertilidad con los resultados de una sola analítica. Y muchos pensaréis que entonces sacando sangre quince días después y analizándola de nuevo podríamos saber cuál de los gérmenes que se han analizado es el responsable de la mala reproducción de las vacas del rebaño.
Ciertamente se volvieron a analizar los animales y los resultados fueron semejantes a los anteriores, sin que aparecieran nuevos positivos. Afortunadamente no estaban ante el inicio de un brote de ninguna de las enfermedades estudiadas. Y aunque los análisis no aclararan cuál era el problema de la granja había que descartar la posibilidad de una nueva infección.
Recapitulando
Realmente, como dijimos al principio, el problema de infertilidad se arrastraba desde hacía tiempo. Las diez vacas que se eligieron para analizar eran las que llevaban más inseminaciones y no estaban preñadas. Por ello, si alguno de los seis gérmenes estudiados era el responsable del problema, la infección habría sucedido hacía muchos meses, por lo que hora no veríamos seroconversión, aunque sí persistirían unos niveles altos de anticuerpos en la sangre que harían que las vacas fueran positivas a la prueba ELISA lo que en nuestro caso no sucedió. Por lo que si nueve de diez vacas problemá- ticas eran negativas a esos gérmenes no podríamos achacarles la responsabilidad de la infertilidad.
Lo que hicieron Luis y Carlos es muy común, es una manera muy fácil de afrontar un problema. Afortunadamente no salió nada en la analítica. Pero vamos a imaginar que hubiera salido positivo a alguno de los gérmenes y que como consecuencia se hubiera puesto un nuevo plan de vacunación o erradicación, con el coste que conlleva, en tiempo, dinero y trabajo. Independientemente de que para la granja pueda ser beneficioso aplicar ese nuevo programa sanitario, lo que es más que dudoso es que con ello se solucionara el problema de infertilidad, por lo que las pérdidas se seguirían incrementando.
Los problemas de reproducción, como los de cualquier otro aspecto de la granja, hay que diagnosticarlos estudiando la granja, explorando a los animales, y analizando los datos reproductivos. Con todo ello se hace un diagnóstico presuntivo que, cuando sea pertinente, se confirmará haciendo los análisis necesarios que afiancen la hipótesis. Cuando finalmente se estudió de esa manera la granja de Carlos se comprobó cómo, desde hacía un tiempo, debido a al aumento del precio de la leche, habían incrementado poco a poco el número de vacas de la granja, fundamentalmente reduciendo el desecho de animales. También poco a poco aumentaron las células somáticas y el porcentaje de vacas cojas. Todos los patios estaban sobreocupados, siendo el problema más grave en los corrales de preparto, posparto y la enfermería. Al principio ingresó más dinero por el aumento de litros de leche vendida, pero después, además del incremento de problemas médicos, empeoró la reproducción. En un futuro cercano, de no solucionarse el problema de la sobreocupación, aumentaran significativamente los costes de producción al tiempo que bajará la producción de leche.
Este no es un caso aislado, desgraciadamente he conocido muchos semejantes. Los análisis laboratoriales son una herramienta fundamental para el diagnóstico clínico y epidemiológico, pero hay que hacerlos después del diagnóstico clínico de las enfermedades e interpretarlos con cuidado y conocimiento.
Otros artículos de la serie:
Cómo interpretar los resultados de los análisis microbiológicos (1)
Si quieres leer el artículo en PDF puedes descargarlo desde este enlace o también desde "Documentos" al final de esta noticia.
Artículo técnico publicado por Juan Vicente González Martín en el número 273 de la revista Frisona Española, correspondiente a los meses de mayo y junio de 2026.
Enlaces
-
YoutubeSuscríbete al canal de YouTube de CONAFE - Frisona Española
-
FacebookSíguenos en la página en Facebook de CONAFE - Frisona Española
-
TwitterSíguenos en el Twitter de CONAFE - Frisona Española
-
InstagramSíguenos en el Instagram de CONAFE - Frisona Española