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Aberekin: 40 años en la vanguardia de cada revolución genética
Redacción Revista Frisona

Aberekin: 40 años en la vanguardia de cada revolución genética

Reportaje publicado en la revista Frisona Española 273 (may-jun 2026)

Aberekin cumple más de cuatro décadas al servicio de los ganaderos, consolidándose como uno de los principales centros de inseminación artificial bovina de Europa. En un momento en el que la rentabilidad, la sostenibilidad y la eficiencia reproductiva marcan la agenda de las ganaderías de vacuno de leche, hablamos con Carlos Ugarte, su director gerente, y Jordi S. Farré, su director comercial, sobre los cambios en el perfil de los ganaderos, el futuro de la mejora genética y los retos de la producción lechera en una entrevista marcada por la defensa de la genética propia, el valor de los datos y la cooperación sectorial.

Si hay tres factores que han transformado la actividad de Aberekin y la mejora genética bovina durante los últimos quince años, Carlos Ugarte los tiene muy claros: la genómica, el semen sexado y la internacionalización del mercado.

“La irrupción de la genómica lo cambió todo”, afirma Carlos Ugarte. La selección basada en pedigrís y toros en prueba dio paso a un modelo centrado en la información genómica, las familias de vacas de alto valor y una creciente demanda de toros jóvenes frente a los toros probados.

“Cambió totalmente la forma de trabajar porque en entrevistas de hace años estaríamos hablando de cuántos toros ponéis en prueba, cuántos toros salen probados, cómo se seleccionan los pedigrís, y ahora mismo todo es genómica, buenas familias de vacas respaldando esa genómica, demanda de toro joven y menos de toro probado. Eso es un cambio radical”, subraya.

La segunda gran revolución ha sido el semen sexado. Mientras que hace poco más de una década predominaba el uso de semen convencional y una utilización limitada de genética cárnica, hoy el semen sexado se ha convertido en una herramienta habitual de trabajo y el uso de razas de carne sobre vacas frisonas ha crecido de forma notable.

El tercer gran cambio ha sido la transformación del mercado y su internacionalización. El número de ganaderos y de explotaciones se ha reducido considerablemente, obligando a las empresas de genética a mirar más allá de sus fronteras. “Somos ahora mismo más fuertes en exportación que en el mercado doméstico, por necesidades obvias”, destaca.

Actualmente, Aberekin mantiene unas ventas cercanas al millón de dosis anuales, pero con una distribución muy diferente a la de hace quince años: aproximadamente el 60 % de la producción se destina a exportación y el 40 % al mercado nacional.

Europa como apuesta estratégica

La internacionalización de Aberekin está estrechamente ligada a su compromiso con EuroGenomics y con los índices europeos de selección.

La empresa defiende el ICO y los sistemas de evaluación europeos como herramientas capaces de responder mejor a las necesidades de los ganaderos del continente. “Desde Aberekin defendemos Europa, Eurogenomics y los índices europeos al 100%”, recalca. Esta estrategia ha permitido abrir nuevos mercados y consolidar su presencia internacional. Tras España, los principales destinos de la genética de Aberekin son Polonia, Francia, Italia, Finlandia, Dinamarca y Portugal.

“Competimos contra el imperialismo del TPI, que no quiere dejar hueco a los demás e intenta siempre imponer su norma, pero no estamos de acuerdo ni con sus pesos ni con que sea un índice de referencia para ganaderos europeos. Siempre nos hemos negado a presentar datos en unidades americanas, en ningún catálogo de Aberekin verás un índice norteamericano, y lo hacemos con nuestro ICO. Nuestra filosofía es creer en lo que estamos haciendo aquí porque consideramos que el ICO marca diferencias e identifica qué toros necesita el ganadero español”, insiste Carlos.

Para Aberekin la foto del mundo ha cambiado totalmente en las últimas décadas. De estar orientados a Francia, como primer mercado histórico, y hacia Iberoamérica y el mercado hispanohablante, a abrirse a toda Europa de la mano de Eurogenomics.

Según explica Ugarte, el acceso al mercado europeo ha supuesto además una ventaja estratégica desde el punto de vista sanitario, al ofrecer una mayor estabilidad comercial frente a otros mercados más expuestos a restricciones derivadas de enfermedades o decisiones políticas. Además, Aberekin protagoniza estrechas colaboraciones técnicas y profesionales con proyectos franceses, alemanes y holandeses.

Un ganadero más profesional, más tecnológico y más individualista

La evolución de la genética ha ido acompañada de una profunda transformación del perfil de los ganaderos.

Los entrevistados describen al ganadero actual como un profesional de mayor dimensión empresarial, más tecnificado y con un mayor acceso a la información. Sin embargo, también perciben una reducción del asociacionismo respecto a generaciones anteriores.

“Antes había más confianza en la recomendación técnica de las asociaciones y más trabajo colectivo. Hoy encontramos un ganadero que quiere tomar sus propias decisiones y que compara constantemente las distintas opciones disponibles”, explica Ugarte.

Esta evolución también ha modificado las preocupaciones del sector. La competitividad, la comparación permanente de productos y servicios y la búsqueda de rentabilidad marcan cada vez más las decisiones de compra.

Relevo generacional y calidad de vida

También les preguntamos si notan diferencias en lo que preocupa hoy a los jóvenes ganaderos y destacan dos cuestiones: el relevo generacional y la calidad de vida.

Los entrevistados observan una creciente demanda de modelos de trabajo que permitan disponer de tiempo libre, vacaciones y una mejor conciliación personal.

Sin embargo, también advierten de los riesgos de una excesiva concentración empresarial y de la pérdida de capacidad de decisión de las ganaderías familiares.

“La soberanía alimentaria también depende de mantener la capacidad de autogestión de los ganaderos”, advierte Ugarte.

La genómica aceleró el progreso genético en cinco años

Para los responsables de Aberekin, la genómica supuso el mayor salto tecnológico vivido por el sector en décadas y están todavía expectantes ante si estamos entrando en una nueva revolución de la mejora genética de la mano de la inteligencia artificial.

Según explica Carlos Ugarte, el uso de toros genómicos permitió incorporar al programa reproductivo animales aproximadamente cinco años más jóvenes que los toros probados utilizados tradicionalmente.

“El salto genético fue equivalente a adelantar cinco años el progreso”, resume.

Aunque considera difícil prever el impacto futuro de la inteligencia artificial, tanto Ugarte como Jordi S. Farré coinciden en que el análisis masivo de datos, la genómica, la epigenética y el análisis multiómico abrirán nuevas posibilidades para seleccionar caracteres complejos relacionados con la salud, la longevidad, el bienestar animal o la sostenibilidad.

No obstante, ambos insisten en que ninguna innovación será posible sin una adecuada recogida de datos en las ganaderías y sin el trabajo coordinado de asociaciones y entidades de evaluación genética. “Si eres un individuo aislado que no aporta datos, el conjunto tampoco podrá aportarte conocimiento”, explican.

El futuro pasa por la eficiencia

Cuando se les pregunta por los caracteres que ganarán importancia en los próximos años, la respuesta apunta claramente hacia la eficiencia alimentaria, que aparece como uno de los grandes objetivos de la selección genética futura, junto con la fertilidad, la longevidad, la salud animal y la adaptación a los distintos sistemas de producción.

“El progreso genético en la producción de leche tiene límites fisiológicos. No se trata de producir indefinidamente más leche, sino de conseguir animales más eficientes”, señala Jordi S. Farré.

La vaca ideal del futuro será, según los entrevistados, una vaca rentable, longeva, capaz de transformar eficientemente los recursos en leche y con mínimos problemas de salud.

Carlos Ugarte recuerda además un concepto introducido hace décadas en el sector: el bienestar ganadero. En definitiva, que la genética contribuya a producir animales que requieran menos intervenciones, se adapten mejor a tecnologías como el ordeño robotizado y permitan al ganadero trabajar con mayor tranquilidad. Un ejemplo es la tecnología “Spermvital” que da mayor flexibilidad en el momento de la inseminación.

La sostenibilidad también está ganando peso dentro de los programas de selección.

Aunque ambos consideran que la genética representa solo una parte de la solución, destacan que aspectos como la eficiencia alimentaria o la reducción de emisiones de metano ya se están incorporando a los procesos de selección.

Actualmente estos criterios actúan más como elementos de descarte que como objetivos principales de selección, pero su relevancia previsiblemente aumentará en los próximos años. “Producir más con menos recursos también es sostenibilidad”, resume Ugarte.

Aunque, por otra parte, recuerdan que la sociedad es distinta y que la producción de leche en función de su consumo puede ir hacia unos nichos de mercado diferentes por lo que habrá ganaderos de ecológico, de pastoreo u otros de máxima productividad.

Hay diversidad y habrá que adaptarse. De hecho, siempre ha sido así y se ha ido cambiando en enfoque hacia no solamente producción de leche, sino también porcentajes de grasa y proteína, por ejemplo. La cuestión es adaptarse si cambia el escenario y buscar caracteres que tengan heredabilidad”, añade Jordi.

Más confianza internacional que nacional

Uno de los aspectos más llamativos de la entrevista es la percepción sobre la genética española en los distintos mercados. Según Carlos Ugarte, la confianza internacional en las evaluaciones y los índices publicados por CONAFE ha aumentado considerablemente durante los últimos años.

Sin embargo, considera que en España todavía persiste una tendencia a valorar más los programas y productos procedentes del exterior. Los entrevistados defienden la necesidad de reforzar la confianza en las herramientas desarrolladas en España, tanto en evaluación genética como en genotipado o selección.

“Somos un país con tecnología puntera y nuestros productos son demandados internacionalmente. No tiene sentido pensar que por hacerlo aquí nos quedamos atrás”, señala Jordi S. Farré.

No obstante, aquí Carlos Ugarte también apunta a hacer autocrítica en el sector de la genética bovina española para entre todos defender una línea común frente a lo de fuera. Es muy difícil de entender que se pueda genotipar una sola ternera en el extranjero. ¿Para qué te sirve a ti un índice que no puedes comparar con tu vecino? ¿Con quién te quieres comparar, con tu vecino o con un ganadero de Minnesota? Luego hablamos mucho del kilómetro cero y de lo nacional, pero no defendemos lo nuestro”, agrega.

Sobre los toros que liderarán los catálogos en 10 años ambos apuntan que “hoy los toros tienen que ser A2A2 y ofrecer facilidad de parto, velocidad de ordeño y fertilidad como caracteres secundarios que complementen a los más importantes: siempre leche, patas, ubres y componentes”.

El auge del cruce industrial

Otro de los grandes cambios observados por Aberekin es el crecimiento del uso de genética cárnica sobre vacas frisonas.

Si hace años la mayoría de las inseminaciones se realizaban con genética Holstein, hoy el panorama es muy diferente. Según Ugarte, muchos ganaderos utilizan ya más semen de razas cárnicas que frisón. Las razas más demandadas son Azul Belga, Angus y Limusín.

Los entrevistados consideran que el siguiente paso debe ser disponer de sistemas de valoración sólidos que permitan comparar objetivamente los toros cárnicos utilizados sobre vacas frisonas.

Cuatro décadas de adaptación constante

Cuando miran atrás, tanto Carlos Ugarte como Jordi S. Farré coinciden en que la principal satisfacción es haber sabido adaptarse a todos los cambios vividos por el sector. Aberekin cumple 40 años manteniendo su actividad, creciendo internacionalmente y conservando una base importante de clientes históricos.

“Y otra satisfacción es que Aberekin sigue teniendo beneficios cada año, se autofinancia con recursos propios y sin depender de ayudas. Eso marca una diferencia clave y es algo de lo que sentirse orgulloso”, recuerda Jordi.

También les preguntamos por las decisiones estratégicas más acertadas en este tiempo y señalan a la apuesta por una genética propia y evaluaciones propias; a trabajar de forma coordinada con asociaciones y programas nacionales; a mantener una fuerte exigencia sanitaria; y a incorporar tecnologías como la genómica y el semen sexado de forma temprana.

Mirando hacia la próxima década

De cara al futuro, Aberekin imagina una genética cada vez más precisa y orientada a las necesidades concretas de cada ganadería.

La combinación de genómica, análisis masivo de datos e inteligencia artificial permitirá una selección más personalizada, mientras que la eficiencia, la salud y la sostenibilidad ganarán protagonismo dentro de los objetivos de mejora.

El mensaje final de los entrevistados es claro: confiar en la genética desarrollada en España, seguir aportando datos a los programas de evaluación y mantener la cooperación entre ganaderos, asociaciones y centros de inseminación.

“Si Aberekin lleva 40 años aquí es gracias a los ganaderos. Son ellos quienes han hecho posible este proyecto y quienes seguirán marcando su futuro”, subrayan agradecidos.

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