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IES San Isidro: 75 años formando a los profesionales que necesita el campo
Redacción Revista Frisona

IES San Isidro: 75 años formando a los profesionales que necesita el campo

Reportaje publicado en la revista Frisona Española 273 (may-jun 2026)

Con 75 años de historia, el IES San Isidro, la histórica escuela agraria de Talavera de la Reina, combina formación teórica y práctica, contacto diario con los animales y una ganadería de vacuno lechero de raza frisona que reproduce las condiciones reales de una granja profesional para permitir a los alumnos aprender trabajando.

Por sus aulas han pasado varias generaciones de agricultores, ganaderos y técnicos agropecuarios. Algunos fueron alumnos hace unos treinta años y hoy regresan para matricular a sus hijos. Otros llegan desde distintos puntos de España atraídos por una formación que mantiene algo cada vez menos frecuente: el contacto diario con los animales y la posibilidad de aprender dentro de una ganadería en funcionamiento.

El IES San Isidro de Talavera de la Reina es mucho más que un centro educativo. Es una de las escuelas agrarias históricas de España y uno de los pocos lugares donde la formación en ganadería continúa apoyándose en una explotación propia de vacuno lechero gestionada profesionalmente y orientada tanto a la producción como a la enseñanza.

“Tenemos una genética del siglo XXI en unas instalaciones del siglo XIX”, resume con una sonrisa Ángel Gómez, responsable de la ganadería de vacuno lechero del centro y antiguo alumno de la escuela.

La frase sintetiza perfectamente la realidad de un centro de enseñanza que ha sabido evolucionar durante décadas para mantenerse conectado con las necesidades actuales del sector y con las demandas de las empresas que buscan personal cualificado, pese al pesado obstáculo de la falta de inversión por parte de las administraciones.

Del desarrollo rural de posguerra a la formación especializada

La historia del centro está ligada al desarrollo agrícola y ganadero de la comarca de Talavera. Sus orígenes se remontan a mediados de la década de 1940, cuando nació como Granja Escuela para formar tractoristas, agricultores y ganaderos en una España que necesitaba reconstruir su agricultura y ganadería tras la Guerra Civil.

Aquellos primeros alumnos participaron en la transformación agraria que acompañó a la creación de los pueblos de colonización de la cuenca del Tajo y del Alberche. Décadas después, la escuela continúa cumpliendo la misma misión: aportar profesionales preparados con la diferencia de que hoy es para un sector cada vez más tecnificado.

“Entonces se hacían los primeros cursos de capacitación para tractoristas y para formar a los futuros ganaderos”, recuerda Ángel Gómez.

Desde entonces, el centro ha acompañado la evolución del sector, pasando por distintas etapas administrativas hasta integrarse en la red educativa pública de Castilla-La Mancha.

Una demanda que no deja de crecer

Lejos de la imagen que durante años acompañó a la Formación Profesional, los ciclos agrarios se han convertido en una opción cada vez más demandada. El centro imparte actualmente ciclos relacionados con producción agropecuaria, producción agroecológica, ganadería, gestión forestal y medio natural, además de otras especialidades agrarias.

En el caso del ciclo superior de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal, la demanda supera ampliamente la oferta disponible. “Tenemos dos grupos abiertos de 30 alumnos cada uno -mañana y tarde- y una lista de espera que ronda las 140 personas”, explica Marta Hernández, docente del departamento de Agrarias y jefa de explotación animal.

Muchos estudiantes utilizan además esta formación como paso previo a los estudios universitarios de Veterinaria. Según nos explican, los antiguos alumnos del centro que acceden posteriormente a las facultades destacan por sus conocimientos prácticos y su familiaridad con el manejo diario de los animales.

“En las facultades de Veterinaria conocen perfectamente a nuestros alumnos porque llegan con un nivel práctico muy superior al habitual”, señala Marta con orgullo.

El prestigio del centro ha traspasado además el ámbito regional. Cada curso llegan estudiantes procedentes de Castilla-La Mancha, Madrid, Valencia, Aragón, Andalucía y otras comunidades autónomas atraídos por un modelo formativo difícil de encontrar en otros centros.

Para Marta Hernández, docente, también ha cambiado el perfil del alumnado: “Antes venía mucha más gente ligada directamente al campo. Hoy el relevo generacional es menor, pero quienes se matriculan lo hacen con una motivación enorme”.

Aprender trabajando con animales todos los días

La gran fortaleza del IES San Isidro está en que la teoría y la práctica conviven permanentemente.

Los estudiantes trabajan con ganado vacuno, ovino, equino, aves y conejos, participando en las tareas diarias de manejo y producción. En la ganadería de vacuno lechero de raza frisona, además, las prácticas forman parte de la rutina cotidiana.

“Intentamos que todos los días pasen por ganadería para hacer prácticas rutinarias y que se enfrenten a situaciones reales desde el primer momento. Se encargan de la alimentación, de la limpieza, del control sanitario y de detectar problemas reales que pueden aparecer en cualquier explotación”, explica Ángel.

Esta metodología permite desarrollar competencias que las empresas valoran especialmente: organización del trabajo, capacidad de observación, resolución de problemas y autonomía en la toma de decisiones.

La formación práctica alcanza tal nivel que algunos alumnos llegan a aportar mejoras técnicas durante sus periodos de prácticas externas. Desde el centro recuerdan el caso de una estudiante que ayudó a corregir un problema recurrente de diarreas en terneros al detectar errores en el manejo de la alimentación.

“Muchas empresas nos dicen que quieren más trabajadores como los que salen de aquí”, señala Marta Hernández.

“Ese tipo de situaciones demuestran que la formación tiene un impacto real sobre las granjas”, añade Ángel.

Una granja docente que funciona como una empresa

Aunque su principal objetivo es la enseñanza, la ganadería de vacuno lechero de raza frisona del IES San Isidro funciona como cualquier otra ganadería profesional.

Actualmente mantiene unas cincuenta vacas en ordeño, una cifra inferior a la de décadas anteriores, pero adaptada a la capacidad de las instalaciones, y desarrolla todas las tareas relacionadas con producción, reproducción, alimentación, sanidad y gestión.

“Siempre hemos trabajado como si fuéramos una empresa privada porque queremos que los alumnos se encuentren exactamente lo mismo cuando salgan al mercado laboral”, subraya Ángel.

La ganadería registra, según datos oficiales de control lechero, producciones medias que rondan los 40 litros por vaca y día con altos porcentajes del 4,76% de graso y del 3,65% de proteína, y mantiene una calificación media de 81 puntos, también superior a la media nacional.

Unos datos que demuestran que la mejora genética ha sido una constante durante décadas, igual que las adaptaciones orientadas al bienestar animal porque, a pesar de la antigüedad de parte de las infraestructuras, la amplitud de los patios y el diseño de las instalaciones favorecen la salud podal y reducen otros problemas sanitarios habituales en granjas de vacuno lechero.

Además de trabajar con los animales, los estudiantes participan en todas las tareas de gestión que forman parte del día a día de una explotación profesional: altas y bajas de ganado, análisis de lactaciones, control de mastitis, formulación de raciones o seguimiento de indicadores productivos.

El reto de la modernización tecnológica

Si hay una reivindicación compartida por profesores y responsables de la ganadería es la necesidad de acelerar la modernización tecnológica.

El proyecto más esperado es la futura instalación de un robot de ordeño, una inversión que está en espera de ser aprobada, asumida por el centro sin esperar a ayudas públicas, y que permitirá acercar todavía más la formación a la realidad de las ganaderías más modernas.

“Es lo que se van a encontrar los alumnos cuando salgan de la escuela”, subraya Ángel Gómez.

Además, la digitalización es precisamente una de las competencias más demandadas por las empresas. La interpretación de datos productivos, el uso de aplicaciones de gestión o el análisis de información procedente de sensores y equipos automatizados forman ya parte del perfil profesional que buscan las ganaderías.

De hecho, la adaptación de la Formación Profesional a las nuevas demandas sociales también ha incorporado contenidos relacionados con sostenibilidad y digitalización, dos de los nuevos módulos incorporados recientemente a los ciclos formativos que se centran precisamente en la transformación digital de las explotaciones ganaderas.

Desde el IES San Isidro defienden que estos conceptos deben enseñarse desde la experiencia práctica y no únicamente desde la teoría.

Los estudiantes trabajan proyectos relacionados con economía circular, eficiencia de recursos, energías renovables y transformación digital de explotaciones ganaderas. También analizan los impactos ambientales de la producción animal y aprenden a evaluar críticamente los argumentos que rodean al sector.

“La sostenibilidad hay que vivirla para entenderla”, resume Marta Hernández.

El desafío del relevo generacional en el vacuno de leche

La inserción laboral de los titulados es elevada, especialmente en sectores como el porcino o el vacuno de carne. Sin embargo, los responsables del centro reconocen que el vacuno lechero afronta un desafío específico para atraer jóvenes profesionales.

Desde el centro consideran que la principal barrera no es la falta de vocación, sino las condiciones laborales. “Muchos alumnos sienten pasión por los animales, pero cuando comparan horarios y salarios con otros sectores ganaderos la percepción cambia. El principal problema son los horarios y la conciliación”, explica Marta Hernández.

La implantación de robots de ordeño y otras tecnologías puede contribuir a mejorar la conciliación y hacer más atractivo el trabajo en las granjas de vacuno de leche.

Por eso Ángel Gómez tiene clara su recomendación para quienes desean incorporarse al sector del vacuno de leche. “Que busquen explotaciones tecnológicamente avanzadas. La experiencia laboral cambia completamente cuando hay herramientas que facilitan la conciliación”, aconseja Ángel Gómez.

La experiencia de los concursos de raza frisona

Otra experiencia muy enriquecedora para los alumnos del centro ha sido la participación en certámenes ganaderos de raza frisona de la mano de Ángel. Durante la preparación del Open de Ganado Frisón de Talavera de la Reina de 2022, por ejemplo, los estudiantes se implicaron directamente en la selección, doma, preparación y cuidado de los animales.

Otra mirada al III Open de Ganado Frisón Talavera de la Reina 2022

“Había alumnos que al principio tenían miedo de manejar una ternera y acabaron presentándolas en pista”, recuerda Ángel Gómez, que contagió su afición por los concursos a muchos de los alumnos dedicando horas fuera del horario lectivo. La experiencia les permitió trabajar en equipo, asumir responsabilidades y vivir de primera mano el nivel de exigencia que requiere la preparación de animales para competición.

El orgullo de pertenecer al campo

Otro de los cambios más significativos que han observado los docentes durante los últimos años es la mejora de la percepción social de las profesiones agrarias.

“La Formación Profesional ya no se ve como antes. Ahora muchas familias quieren que sus hijos estudien aquí”, destaca Ángel Gómez.

También observan una incorporación cada vez mayor de mujeres a los ciclos formativos, una tendencia que refleja la transformación que está viviendo el sector.

Mientras tanto, el IES San Isidro continúa desempeñando el mismo papel que asumió hace casi ocho décadas: formar profesionales preparados para afrontar los retos de la agricultura y la ganadería del futuro.

Y hacerlo, además, desde una convicción que comparten profesores, alumnos y empresas: que la mejor forma de aprender ganadería sigue siendo trabajar junto a los animales todos los días.

Una escuela donde los estudiantes aprenden con animales, afrontan problemas reales y se preparan para incorporarse a un sector que necesita cada vez más talento cualificado.

Porque, como defienden sus responsables, la mejor forma de enseñar ganadería sigue siendo vivirla cada día.

Finalmente, aunque acudimos al centro cuando sus estudiantes ya se habían graduado, también tuvimos la oportunidad de hablar por teléfono con dos de sus estudiantes: Lucía Olivares y Alicia Ramírez, que han completado este año su formación en el IES San Isidro y nos han contado su experiencia en el centro y sus planes de futuro.

Hablamos con dos alumnas del IES San ISIDRO

Lucía Olivares es madrileña y estudió en el IES San Isidro durante cuatro años. Los dos primeros años cursó el Grado Medio de Producción Agropecuaria, que posteriormente completó con el Grado Superior de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal. Durante estos cuatro años, además, también vivió en la residencia de estudiantes del centro. “Han sido los mejores cuatro años de mi vida”, subraya esta alumna.

Lucía nos cuenta que, aunque el grado en el que estaba interesada también podría haberlo cursado en Madrid, la decisión que pesó en su elección fue que el centro de Talavera de la Reina tiene muchos animales y se alegra muchísimo de su decisión.

“Me ha encantado cómo te tratan los profesores, que ejercen como de padres, también las instalaciones, que están súper bien, y sobre todo el hecho de tener una ganadería de vacas enfrente, donde ves los partos… Es increíble todo, como poder cultivar tus propios alimentos, porque en el grado medio nos daban un invernadero a cada clase, que se dividía en parcelas y te encargabas durante todo el curso de cultivar, te enseñan cómo hacerlo, por qué se debe añadir una cosa u otra. Es una formación muy práctica. En el superior además nos encargábamos todas las mañanas a primera hora de los animales”, explica Lucía.

La experiencia ha sido tan buena para Lucía que incluso le encantaría vincular su futuro al centro: “A mí me encantaría ser profesora de ese mismo centro. He hecho la PAU y no entro en Veterinaria, pero he tenido profesores que han estudiado Ciencias Ambientales, así que la voy a estudiar en Toledo porque me gustaría dar clase y concienciar sobre cómo cuidar a los animales”, señala.

Por último, a esta alumna que no procede de familia ganadera –“mi padre es informático, por lo que intuyo que me vendrá la afición de mis abuelos, aunque nadie ha tenido campo en mi familia”, apunta divertida le preguntamos respecto a la imagen social de la ganadería.“Se está teniendo más en cuenta a la ganadería por las reivindicaciones que se hacen y porque las redes sociales le están dando bombo, lo que hace que la gente valore más lo que significa ser ganadero”, concluye.

Alicia Ramírez es de Tomelloso (Ciudad Real) y se graduó el pasado 29 de mayo del Grado Superior de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal del IES San Isidro, un centro que eligió porque le habían hablado muy bien de él y de su variedad de animales. Su abuelo tuvo una granja de conejos y su padre lleva trabajando 27 años en El Pozo, por lo que, aunque nadie de su familia trabaja ahora mismo en el sector agrícola o ganadero, a su alrededor siempre ha tenido esa relación con el mundo del campo.

“Decidí hacer este curso porque siempre me han gustado mucho los animales. Antes hice un curso privado de Auxiliar Veterinaria general, ecuestre y de animales de zoológico y al enterarme de que existía este grado decidí hacerlo. Y lo que más me ha sorprendido es que llegué con la idea de trabajar con animales pequeños y a las dos semanas de empezar ya tenía muy claro que me gustan más los animales grandes y dejé de lado la idea de la clínica veterinaria por la tener una ganadería propia”, señala.

También reconoce que, al trabajar cada día con vacas frisonas, gracias a la granja de vacuno lechero del centro, superó un miedo inicial a acercarse a estos animales al darse cuenta de que “son animales muy nobles”.

Una vez graduada, la idea de Alicia es coger experiencia en alguna ganadería para posteriormente cumplir su sueño de ser ganadera.“Busco trabajo en ganaderías de Tomelloso para ganar experiencia y que en unos años pueda iniciar mi propia explotación y convertirme en joven ganadera. Aunque en mi zona las ganaderías que más hay son de ovino, la mía me gustaría que fuese mixta. Empezar con vacas, pero también tener cabras cuando fuese prosperando a lo largo de los años”, explica.

Para Alicia la imagen de la ganadería también “ha vuelto a ser más positiva en la sociedad”. “Hemos ido cambiando, sobre todo en los jóvenes, porque parece que vamos queriendo acceder más a un sector que estaba asociado más a los mayores”, señala, para añadir que, pese a esto, hay mucho por cambiar en la imagen que tiene la gente más alejada del sector respecto al maltrato animal, el sacrificio, etc. “Yo misma he tenido que explicar a mucha gente que me pregunta por qué, gustándome tanto los animales, a mí me encantaría trabajar en una ganadería y he tenido que explicarles el cuidado y la preocupación que un ganadero tiene por sus animales”, concluye.

Desde CONAFE nos gustaría dar las gracias de nuevo a ambas alumnas por compartir su experiencia con nosotros.

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